Aleluya: Satanás ya tiene su propio templo

La Iglesia Luciferina ‘Semillas de Luz’

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Por Milagro Urquieta

“Para ti Lucifer, para ti quiero cantar y siento gozo en mi alma cuando canto para ti”, reza una plegaria en voz de 350 luciferinos vestidos con túnica negra en el primer templo de adoración a Satanás, en Colombia. Cortinas y sillas rojas simbolizan la sangre de animales, como gallinas y palomas, sacrificadas en su honor. En medio, una escultura de Lucifer y dos cruces invertidas suponen el dominio del mal sobre el bien.

“El mundo va a abrir los ojos y se van a dar cuenta qué tan equivocados estaban adorando a otro Dios. Un homicida, que ha asesinado a tantos filisteos, que impone su voluntad a base del terror, la manipulación. En cambio, cuando Lucifer se reveló y se hizo expulsar del Edén, lo hizo para darnos la libertad de disfrutar la vida en todo su esplendor. Con beneficios económicos y placeres sexuales”, revela Víctor Damián Rozo, fundador del primer templo satánico ‘Semillas de Luz’, a ThinkTank New Media.

Es así como la Iglesia Católica tiembla en Colombia, y no precisamente por actos impuros cometidos por sus sacerdotes en nombre de Dios o por el diezmo recolectado un frío domingo. “Hemos recibido muchísimas amenazas por parte de sacerdotes y gente de a pie, pese a la libertad de culto que existe en el país. Me han dicho que me van a quemar vivo e, incluso, han contemplado la posibilidad de demoler el templo”, asegura el líder de Satanás.

Lo anterior significaría una pérdida de 70 mil dólares. Nada menos. Esto fue lo que costó construir el diabólico templo. Como siempre, las donaciones llegaron de los bolsillos de los fieles de Lucifer en el mundo. Parece ser que no importa la religión o secta que profeses, para ser escuchados con mayor atención por un psicólogo divino hay que deshacernos de unos cuantos pesos.

 

HAGAMOS UN PACTO CON EL DIABLO

Se estima que existen un millón de seguidores de Satanás en el mundo. Países como Estados Unidos y México son los de mayor alcance y muchos de sus fieles pretenden librarse del Apocalipsis vendiéndole su alma al diablo. Su líder, Victor Damián Rozo, es quien realiza los pactos con Lucifer en los que se prohíbe tener relaciones sexuales, consumir alcohol y drogas por 25 días a cambio de riqueza y lujuria de por vida.

“A Satanás le gustan los sacrificios. Que le muestren gratitud sacrificando una gallina, por ejemplo, y bañarse con su sangre. El pacto es un ritual de agradecimiento, de purificación, de unión con Lucifer. Son miles de ahijados que tengo ya en el mundo. Habrá muchos que no me crean, pero quienes han hecho el pacto con Lucifer saben que él escucha sus plegarias y que vale la pena el sacrificio”, asegura el enviado del ángel caído.

El también líder del templo satánico en Colombia realiza 30 pactos al mes, y alguna vez recibió 53 mil dólares de la venta de un alma, que es el 7% anual de lo que ganó su cliente luego del pacto. El colombiano asegura que estos tratados con Lucifer se realizan fuera del templo y que cualquiera puede convertirse en luciferino siempre y cuando no tenga antecedentes judiciales o problemas de drogadicción. “Pero una cosa es convertirse y la otra mantenerse como fiel. Muchos, con el correr de los días, se desvían del camino y vuelven a adorar a Dios por miedo a represalias divinas”.

Ahora bien, la Iglesia Luciferina ‘Semillas de Luz’ no está abierta para todos, lo sentimos. “No queremos que el templo se llene de desadaptados, de personas que piensan que van a practicar la anarquía, orgías y a cometer actos ilegales que no tienen nada que ver con nuestra doctrina. Las personas que pertenezcan al templo tienen que ser personas con un buen comportamiento ante la sociedad, que puedan dar buen ejemplo de qué es ser un verdadero luciferino”, deja en claro Rozo.

Por si no bastara construir un templo en honor a Satanás, luciferinos de todo el mundo alzan su voz y tienen planeado realizar el Primer Congreso Mundial de Luciferinos en Colombia, entre julio y agosto próximo. Se espera la llegada de 400 seguidores satánicos de América Latina, Estados Unidos y Europa. ¿Estaremos próximos a un nuevo orden mundial?

 

Víctor Damián Rozo

Víctor Damián Rozo