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Alimentos condenados por la nueva religión Superfit

En cada época, dependiendo de la idiosincracia y objetivos de las sociedades, se condenan y ensalzan diferentes alimentos. Actualmente, vivimos […]

En cada época, dependiendo de la idiosincracia y objetivos de las sociedades, se condenan y ensalzan diferentes alimentos. Actualmente, vivimos en la época de la alimentación superfit, una religión conformada por triatletas, crossfiteros y yoguis de moda, entre otros especímenes, que han buscado por opciones “más saludables” que las tradicionales. Pero, de inmediato surgen dudas al respecto: ¿En verdad son más beneficiosos estos alimentos?

La primera gran cruzada de la comida saludable se dio a mediados del siglo pasado: El colesterol era el enemigo, mortal, de hecho (persecución que empezó el médico Ancel Keys). Actualmente, se refutan en parte esas teorías, aunque en el subconsciente de todos sigue estando satanizado el colesterol como una de los mayores depredadores de la salud humana. En los útlimos años, con esta pequeña revolución superfit, se ha reenfocado el tema; ahora, de buscan productos específicos para sustituir a otros que se han satanizado (un poco de manera irracional). Ahora, esta religión saludable ofrece “alternativas” para evitar los productos del mal. Aquí presentamos las propuestas superfit frente a los malos productos. ¿Ustedes qué opinan?

Leche de vaca vs. Leche de almendra
La leche de vaca es uno de los alimentos de origen animal más consumidos en el mundo; tiene un alto valor nutritivo (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales) y es rica en calcio. En 2004, sin embargo, se hizo popular la creencia de que el consumo de leche en adultos equivalía a veneno y que su consumo estaba relacionado a consecuencias graves como el cáncer, la obesidad y problemas digestivos; de hecho, el ser humano es el único mamífero que sigue consumiendo leche en la adultez. Aunque no hay estudios serios que lo demuestren, muchos consumidores también incitados, quizá, por la intolerancia a la lactosa, por alguna dieta o por simple moda han optado por sustituir la leche de vaca por la leche de almendra. En realidad hay diferentes “alternativas” además de la leche de almendra (como la leche de coco, de arroz o de soya) que lo único que tienen en común con la leche es la consistencia. Esta alternativa de almendra tiene un alto contenido de vitamina E, antioxidante natural, aunque tiene un alto contenido de azúcares, lo que le da sabor. Esta variación no puede ser sustituto de la leche y administrarla a niños puede ser perjudicial. Al final, tiene algunas ventajas, pero no se puede comparar con la leche, salvo por la constitución.

Miel de abeja vs. Miel de agave
La miel de abeja fue uno de los principales productos usados para endulzar cosas hasta el siglo XVI, cuando comenzó la producción masiva de azúcar. Ahora muchos vuelven a ella buscando alternativas más saludables ya que consumirla no eleva significativamente el azúcar en la sangre, a diferencia del azúcar procesada. Conocida desde la antigüedad por sus propiedades curativas, la miel de abeja está compuesta principalmente por glucosa, fructuosa, agua, vitaminas y minerales, tiene propiedades antisépticas, reduce el colesterol y previene problemas de el corazón. La miel de agave, por su parte, se vende como un edulcorante natural saludable y proviene de la extracción de la savia del agave, la cual tiene un alto contenido de azúcar y es rico en fructosanos. El problema es que al convertir la savia en sirope es sometida a altas temperaturas y así los fuctosanos se convierten en fructuosa y el agave pierde sus propiedades saludables. Es cierto que el consumo de este jarabe apenas altera los niveles de azúcar en la sangre (índice glucémico), pero el nivel de fructuosa es muy elevado (85 por ciento), una cantidad bastante superior a la del azúcar. El consumo excesivo al largo plazo puede sobrecargar al hígado, causando otros problemas y, al final, aumentar los triglicéridos en la sangre.

Pasta vs. Quinua
Sencilla de preparar y muy popular en la cocina por su versatilidad, la pasta está hecha de harina de trigo, tiene vitaminas E y B fibra y un nivel bajo en grasa. Suele asociarse con energía, ya que el nutriente principal de este alimento son los hidratos de carbono, no posee colesterol y casi no posee grasa. Comiéndola en cantidades adecuadas ayuda a mantener el peso corporal en equilibrio, aunque no debemos olvidar que tambien influye cómo se prepare. Tiene un alto contenido de gluten (no apto para celiacos) y almidón, lo que provoca un sentimiento de saciedad. La quinua, por su parte, es una semilla que se prepara y se consume como un cereal y es enormemente nutritiva; los Incas la llamaban la madre de todos los cereales. En años recientes, entró en la distinguida categoría de los superalimentos y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentacion (FAO) la reconoció como un alimento ideal para el ser humano. Contiene una mejor cantidad y calidad de proteínas que la mayoría de lo cereales y es rica en fibra; contiene también todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita. La quinua no se modifica genéticamente, no tiene gluten y se cultiva usualmente de manera orgánica. Es conveniente lavar bien la quinoa antes de consumirla para rebajar las saponinas, que en alta dosis puede resultar tóxica. No se aconseja que lo consuman niños menores de tres años.

Mayonesa vs. Humus
La mayonesa es grasa, pero su consumo, si es moderado, no debe ser condenado. Esta salsa fría elaborada a base de huevo y aceite vegetal tiene un alto valor calórico y un gran contenido de vitamina E. El valor nutricional de la mayonesa es básicamente el mismo que el del aceite vegetal con el que se prepara. Aporta energía por su importante fuente de grasa, pero está libre de grasas trans. Los aceites que tiene son fuentes de omega 3 ácidos grasos, así que comerla es, en realidad, saludable para el corazón; sin embargo, puede ser un enemigo para quienes buscan bajar de peso. Muchos nutriólogos recomiendan a sus pacientes sustituir el uso de la mayonesa por el hummus, un alimento de origen árabe hecho a base de garbanzo, con jugo de limón, pasta de semillas de sésamo y aceite de oliva. Es rico en proteínas, tiene una alta dosis de minerales y fibra. El nivel de grasa es bajo y mantiene los niveles de azúcar bajos, por lo que es muy consumida por deportistas.

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