Arte para niños

Visita guiada de Pasaporte del Arte en el Museo Nacional de San Carlos

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Por Cecilia Suárez O.

 

El acercamiento de los niños a los museos a edad temprana es crucial para su desarrollo, pero estas visitas deben estar enfocadas en ellos y su crecimiento emocional.
 

El programa Pasaporte del Arte, creado por el Instituto Nacional de las Bellas Artes (INBA), organiza actividades integrales para despertar el interés por el arte en niños entre 6 y 12 años. De esta manera, en colaboración con museos y edificios históricos, se realizan visitas guiadas, animadas por actores caracterizados como personajes relacionados con el lugar o con las exposiciones, de suerte que los niños se involucren más con lo expuesto en estos recintos.

El arte ayuda a los niños a organizar su experiencia de vida, a conocerse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea, asegura el psicólogo estadounidense Howard Gardner. “Al estar los sistemas simbólicos integrados a las artes los niños experimentan con la manipulación y comprensión de los objetos, sonidos, moldes, formas, sombras, movimientos, estructuras que tienen la cualidad de referirse a algo, ejemplificar o expresar algunos aspectos del mundo”, explicaba el también ganador del Premio de Asturias de Ciencias Sociales en 2011 por su teoría de las inteligencias múltiples.

A viajar
El programa se inició en 2003 y cuenta con dos temporadas al año en las que se realizan visitas guiadas por actores profesionales que interpretan personajes históricos o relacionados al museo. La primera temporada del año se desarrolla entre mayo y junio, y la segunda entre septiembre y octubre. El INBA publica la convocatoria para cada temporada en su sitio web, donde incluye las bases para que los pequeños puedan participar.

Hay dos fines de semana dedicados a las inscripciones, donde el niño debe ir en compañía de un adulto a cualquier de los recintos participantes (los cuales se especifican cada temporada) con una fotografía tamaño infantil, la credencia escolar y una copia del acta de nacimiento. Una vez concluido el trámite de inscripción, los niños reciben un cuadernillo (su pasaporte), en el cual se incluyen todas las actividades disponibles, además de una breve explicación de cada espacio que pueden visitar. Por cada visita a un museo, los niños reciben un sello en su pasaporte y el objetivo es motivarlos a que visiten la mayor cantidad de museos o recintos incluidos en el programa.

En la pasada temporada, hubo 10 sedes del programa: el Museo Nacional de San Carlos, el Museo Soumaya, el Museo Nacional de Culturas Populares, el Palacio Postal y el Museo Casa Estudio Diego Rivera, entre otros.

Pasaporte del Arte es completamente gratuito y también permite el acceso a funciones de teatro, danza o música especiales para los niños. Cada temporada es temática, por ejemplo, la más reciente estuvo dedicada al Quijote, aprovechando el cuarto centenario luctuoso de Miguel de Cervantes Saavedra.

Alberto Canacasco, coordinador del programa y subdirector de Extensión Cultural del INBA, atribuye el éxito del programa a que le permite completa libertad a los niños para elegir lo que quieran ver y hacer. Y ha sido tal el éxito de Pasaporte del Arte que, por petición de niños y padres, el INBA creó también el Pasaporte del Arte para Jóvenes, enfocado en adolescentes de entre 13 y 17 años.

 

In situ
El Museo Nacional de San Carlos, uno de los recintos que participa consuetudinariamente en este programa, eligió para la temporada pasada representar mediante una actriz a un personaje singular de la novela de Cervantes: Maritornes, una asturiana que trabaja en la posada donde se hospeda el Quijote, y que Cervantes describe como una mujer mayor, poco agraciada, tuerta y con mala visión en el ojo que le queda.

Con esto, el objetivo del museo es concientizar y sensibilizar al público en general sobre las discapacidades humanas, explica Margarita Jiménez, jefa de Servicios Educativos del Museo Nacional de San Carlos.

Con un recorrido divertido adaptado para los niños, Maritornes presenta diferentes cuadros a los niños mientras cuenta historias relacionadas con el ingenioso hidalgo, y luego promueve la participación mediante preguntas. Asimismo, sale con Maritornes una intérprete que traduce a lenguaje de señas para sordomudos toda la representación.

Al finalizar el recorrido, se realiza una dinámica con actividades manuales, relacionada con la visita. Por ejemplo, en este caso, los niños con los ojos vendados tocaron distintos objetos y pintaron lo que imaginaban que habían tocado, para generar consciencia de los sentidos y su aportación en la vida.

 

Más opciones
Dirigido también para niños de entre 6 y 12 años, el Museo de Arte Carrillo Gil organiza un curso de verano para introducir a los pequeños en el mundo del arte con actividades plásticas y sensoriales, cuando termina el curso montan una exposición con todos los trabajos. Por su parte, el Antiguo Colegio de San Idelfonso organiza un taller llamado “arqueólogos del futuro”  para niños de 4 a 8 años en el cual juegan a ser un arqueólogo y así apreciar la importancia de esta labor.

Es importante que los padres investiguen antes de ir al museo sobre las exposiciones que hay, los artistas, su trabajo y trayectoria para que puedan fungir como mediador y acercar a sus hijos al mundo del arte en cualquiera de sus formas, recomienda Canacasco.