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Cinco gobiernos con políticas verdes

Son varios los gobiernos que este año han adoptado iniciativas proambientales para detener los daños que le hemos causado al […]

Son varios los gobiernos que este año han adoptado iniciativas proambientales para detener los daños que le hemos causado al planeta; aquí, cinco ejemplos.

 

Tener conciencia ecológica, para muchas personas, se reduce a no tirar basura en la calle, no desperdiciar agua potable, cuidar la flora y fauna que los rodea y tomar acciones sencillas como reciclar. Sin embargo, cuando se piensa a mayor escala, a nivel gubernamental, por ejemplo, el concepto puede traducirse en políticas innovadoras que nos hagan replantear nuestras rutinas diarias.

Las ciudades que aquí citamos, en un intento por indicarnos un camino más ecológico, han puesto en práctica diversas iniciativas “verdes”, algunas más efectivas y mejor pensadas que otras, pero todas con un impacto necesario para mejorar un planeta que ha padecido ya muchos reveses en su medio ambiente.

 

1. Francia y los supermercados “zero waste”
Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 842 millones de personas en el mundo padecen hambre crónica a causa del desperdicio y la mala distribución de los alimentos.

El pasado 3 de febrero fue aprobada, por unanimidad, en el Senado francés una ley que comenzó a aplicarse en todos los supermercados que sobrepasen los 400 metros cuadrados la cual prohíbe tirar o desechar alimentos en buen estado que no se vendan y los obliga a donar dichos productos a organizaciones no gubernamentales o bancos de alimentos para su distribución. De no cumplir con esta disposición, las multas contra las tiendas pueden llegar hasta los 3,750 euros.

El siguiente paso debería ser, quizás, crear más conciencia sobre el desperdicio entre los consumidores finales ya que, según el mismo informe de la FAO, alrededor de un 30% del desperdicio de alimentos se da en hogares particulares.

 

2. Hamburgo prohíbe los envases de plástico
Alemania es uno de los principales países referentes en la búsqueda y adopción de hábitos verdes y energías renovables. En esta ocasión, el ejemplo lo ha puesto el Ayuntamiento de Hamburgo, la segunda ciudad más poblada de Alemania después de Berlín, que adoptó una política de “plástico cero”.

Desde el pasado mes de marzo, las oficinas de gobierno de Hamburgo tienen prohibido comprar vasos de plástico, agua embotellada, cápsulas de café o productos de limpieza que contengan cloro. Esto después de que la Agencia de Protección Ambiental del mismo país concluyó que los trabajadores públicos de Hamburgo consumía unos 206 millones de hojas de papel por año.

Asimismo, el ayuntamiento elaboró la “guía de compra verde” (aquí se puede consultar, en alemán), un catálogo en donde detalla normas y recomendaciones para incentivar a sus empleados a tener un comportamiento “más verde” y toca temas como el correcto uso de sistemas de iluminación y transporte para los empleados públicos. Dentro de las medidas, el gobierno también ofrecerá una flota de bicicletas y suscripciones gratuitas al transporte público para incentivar a sus empleados a cambiar sus hábitos.

Estos cambios, por lo pronto, se estima que ahorren 51.9 millones de litros de agua y eviten 285 toneladas de dióxido de carbono sólo, aunque sólo aplicarán a los empleados del gobierno de la ciudad, quienes pondrán el ejemplo. Lo ideal será que estas medidas las repliquen las empresas privadas y también escuelas y otro tipo de instituciones no gubernamentales.

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3. Barcelona, la primera ciudad Veg-friendly
Barcelona le dio la bienvenida a la cultura vegetariana, un estilo de vida y un tipo de turismo que ha aumentado considerablemente en los últimos años.

Entre las medidas que aprobó el ayuntamiento de esta ciudad para incentivar este estilo de vida y atraer este tipo de turismo están: la promoción de la campaña internacional “lunes sin carne” de forma voluntaria para los empleados del ayuntamiento, los comedores escolares y para los propios habitantes; la creación de un espacio especial (un ‘BCNvegPoint’), para información y el encuentro de emprendedores, ONG, consumidores e inversores del sector vegetariano; y la creación de una guía vegetariana y una aplicación para el teléfono.

Sin embargo, pese a la buena fama que tiene el consumo de este tipo de dietas en beneficio de la salud y del medio ambiente, investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Estados Unidos, en un artículo publicado en la revista Environment Systems and Decisions, concluyeron que no todos los productos que se consumen en las dietas vegetarianas (frutas, verduras, lácteos y mariscos) son necesariamente más amigables con el medio ambiente que todos los productos de origen animal, ya que algunos de los productos de origen vegetal consumen más energía, agua y emiten más gases de efecto invernadero durante su cultivo, procesado, transporte y venta que otro tipo de alimentos que no están incluidos en dietas vegetarianas, como por ejemplo el tocino.

El doctor Fischbeck, autor del estudio, concluye que la dieta y el impacto de la agricultura y el ganado al medio ambiente es un problema complejo, por lo que no existe una medida simple para resolverlo. [Aquí un artículo interesante al respecto del Huffington Post]

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4. Nueva York eliminó el poliestireno
Desde julio del año pasado, los vasos, platos y cualquier recipiente de espuma de poliestireno (unicel) fueron prohibidos en la ciudad de Nueva York. Esta norma busca evitar las 30,000 toneladas de basura de poliestireno que se producían al año y que muchas veces se atascaban en los vertederos.

La espuma de poliestireno es uno de los materiales menos amigables con el medio ambiente ya que no se puede reciclar y además se ha comprobado que produce sustancias tóxicas (dioxinas cancerígenas) al contacto con el calor.

Aunque dicho material está prohibido ya en 70 ciudades de Estados Unidos, como San Francisco, Seattle y Washington, el anuncio de esta nueva ley desató protestas y demandas contra el gobierno por parte de restaurantes y fabricantes de este material. Hoy, pese a que la mitad de los envases de unicel han sido reemplazados por envases de cartón reciclado en todos los establecimientos de comida en Manhattan, la otra mitad de envases que se usan para empacar comida son todavía de plástico.

 

5. Holanda y los autos eléctricos
El Partido del Trabajo holandés lanzó la propuesta de prohibir el uso de autos impulsados por combustibles fósiles para el año 2025.

En la actualidad, Holanda, un país que cuenta con un plan de movilidad envidiable en el que las bicicletas son prácticamente omnipresentes (38% de los habitantes eligen a diario desplazarse por este medio y el número de bicicletas supera al número de habitantes), es también uno de los países de la Unión Europea que registra una mayor emisión de carbono ya que el 42% de la energía que genera es con base en el petróleo.

Esta medida, que hasta ahora ha sido apoyada por la cámara baja del parlamento, planea beneficiar la calidad del aire y de paso beneficiará también a los fabricantes de vehículos eléctricos que planean aumentar la producción de este tipo de autos para esas fechas.
La pregunta será, ¿qué harán con todos los automóviles que usan gasolina y diesel como combustible y que se convertirán en chatarra?

Lee también: Autos eléctricos, una solución. 

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