SUSCRÍBETE AL NEWSLETTER

Contra nuestro vacío emocional, un clown

La clown peruana Wendy Ramos presenta ‘Cuerda’ en el Centro Cultural Helénico. En su paso por la Ciudad de México, aprovechamos […]

La clown peruana Wendy Ramos presenta ‘Cuerda’ en el Centro Cultural Helénico. En su paso por la Ciudad de México, aprovechamos para honrar algunos apegos muy mexicanos y regionalizar la temática de su espectáculo.

 

Atada a una soga y con un armario como única compañía en escena, la clown peruana Wendy Ramos presenta ‘Cuerda’, show unipersonal en el que nos abre su corazón y muestra sus carencias, vacíos, dependencias. Todas aquellas cosas a las que muchos nos hemos aferrado en la vida. Todo aquello que nos da seguridad y no soltamos, pese a ya no disfrutarlo. El marido, los hijos, el trabajo, ciertos amigos o familia, el pasado. Objetos, relaciones que nos atan y no nos permiten avanzar.

En una serie de fotografías, regionalizamos la temática de su espectáculo para mostrar los apegos mexicanos, desde nuestro frenético amor por la selección, hasta por la familia. ‘Cuerda’ se presenta este sábado 12 de noviembre en el Centro Cultural Helénico, dentro del marco del 4to Encuentro Internacional de Clown.

Cuerda empieza en un taller en Canadá hace 9 años. Fue a partir de un juego de máscaras en el que tenías que pasar de una emoción a otra. Me acercaba al público aterrada, amarrada a la cuerda y cuando pedía que me desamarraran el miedo se iba. La idea salió de estar atada a un cordón umbilical que transformé en una cuerda que vi colgada en el salón. Cuerda empezó de un juego de 1 minuto y medio a una hora y media en 2013.

 Al comienzo relacionaba Cuerda con cosas negativas. Con relaciones tóxicas que son evidentes para el resto del mundo, pero no para ti. Porque te dan seguridad, ya conoces el terreno. Pero uno también se ata a cosas lindas y eso es más difícil de soltar. Bola Roja (su compañía de clown hospitalario), ya no la podía sostener económicamente, y me impedía estar en otros proyectos. Para poder crecer hay que soltar.

Para el mexicano la familia es el centro de su mundo, en especial, su madre.

Para el mexicano la familia es el centro de su mundo, en especial, su madre.

Tenía 25 años de payasa y nunca había hecho un Unipersonal. Tenía miedo de la expectativa de los demás: de mis alumnos, de la imagen que tenía la gente sobre mí por la televisión. Esta soy yo, es mi corazón. Lo que pienso, siento. Yo con todos mis miedos. ¿Y si me olvido la letra? ¿Qué hago? ¿Me tiro al piso y que la persona que me sujeta a la cuerda me jale nomás? Tuve que usar una férula dental porque dormía con los dientes apretados.

Cada vez me cuesta menos soltar, los cambios ya no me dan miedo. Porque ya lo he hecho y sé que lo puedo hacer, entonces ya no me asusta. Voy a cumplir 50 años y he vuelto a empezar un montón de veces, soltando yo las cosas. Y no pasa nada.

Me considero una vaca descarriada. Me lo dijo una amiga argentina que cría ganados con su familia. Siempre hay una vaca que no le gusta ir por donde están todas y se van por otro lado. Yo soy así. Desde muy chiquita le he huido a ir donde va todo el mundo. O tener, vestir, viajar a donde todos van.

Sin importar credos o filias ideologías particulares, los mexicanos son guadalupanos.

Sin importar credos o filias ideologías particulares, los mexicanos son guadalupanos.

He llegado a entender que hay un vacío que lo vas a tener toda tu vida. Una ausencia que intenté llenarla fumando dos cajetillas y media de cigarros al día, o con mucho trabajo. Pero es inútil, siempre va a estar ahí y debes aprender a vivir con ese vacío. No lo llenes, no se llena. Déjalo tranquilo.

Hay un miedo de la gente a conocerse. Por eso en un momento del show juego con el psicoanálisis y hablo con Sigmund Freud. Les digo al público: ¿Qué pasa si abro mi pasado? ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que encuentre lo que estoy buscando, que sepa lo que quiero. Sí, es fuerte.

He trabajado mucho en mis miedos y fobias. En lo que me decía mi abuela y se me ha quedado en la cabeza. Si me quito las medias amanezco con gripe. Cada vez que, como una pepa de algo, en alguna parte de mi cerebro, pienso que me va a crecer un árbol en la barriga y me voy a enfermar. Los traumas están ahí, te los han puesto.

Todo el mundo tiene a alguien que quiere que vuelva un ratito. Mi mamá, por ejemplo. Era muy chiquita cuando murió y la reacción alrededor mío fue: “no te preocupes, no te va a pasar nada. Tienes un montón de mamás y todas vamos a estar para ti, no llores”. Lloré a mi mamá hace 9 años en un taller en Canadá, porque acepté que no todo estaba bien y que la extraño.

El mexicano se burla de lo que teme o de lo que no entiende.

El mexicano se burla de lo que teme o de lo que no entiende.

Cada show es diferente. Hace un tiempo quería que vuelva conmigo un ratito un ex novio que tuve. Él estaba súper mal, le dije para verlo el lunes, pero murió un día antes de la función. Esa parte de Cuerda pensé en él. También lo he hecho con mi papá y una vez una chica del público lloró a su mamá por primera vez agarrada de la mano con su papá. Fue súper sano para ellos.

Una mujer fue con su hija y ella le dijo: “mamá, ¿te acuerdas cuando Wendy dice que odia su trabajo y su jefe?” Sí tú todo el tiempo dices lo mismo, ¿por qué no renuncias? Cuando la mamá volvió a su trabajo tenía otra actitud porque nunca se le había pasado por la mente renunciar. Le dio una sensación de poder. Finalmente es una elección.

Inconscientemente creces pensando lo importante que es lo que opinen los demás de ti. Al frente de mi casa había un frutero y mi papá me decía: ¿Así vas a salir? Qué va a decir el frutero. ¿A esa hora vas a venir? Quítate eso de la cabeza. En el fondo aún me importa. Pero lo voy manejando como puedo, el clown me ha ayudado a quererme como soy y a aceptarme así.

Cuerda me ayudó a repensar mi vida. Soy medio workaholic y desde el año pasado estoy buscando la tranquilidad. Me quiero cambiar de casa, de trabajo, de compañía de teléfono. De hacer las cosas y dejar de quejarme. O si no, mejor cállate.

Antes me reía de mis defectos y no me involucraba realmente con ellos. Ahora me muestro como soy. Sí pues, pienso que voy a morir si abro la refri, sí quiero que mi mamá vuelva un ratito, sí hay hombres que me han hecho sentir chiquita y mi cumpleaños no me gusta porque me da miedo que no venga nadie. Es lo que soy.

La fe más ciega es la el mexicano deposita en la Selección Mexicana.

La fe más ciega es la que el mexicano deposita en la Selección Mexicana.

Tags
Compartir
Share on FacebookGoogle+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn