¿Corre peligro la tortilla tradicional?

Ha caído 40% el consumo de tortilla en México en los últimos 30 años. Foto Shutterstock.

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Por Milagro Urquieta

Con sal, frita, en taco, con o sin queso, en sopa, de comal, pequeña, grande, azul, blanca o amarilla, no importa cómo se presente, es difícil decirle que no a una tortilla de maíz, un símbolo de la gastronomía mexicana y el alimento de mayor consumo en el país. Si hiciéramos las cuentas, en promedio en el país se consumen entre 75 y 80 kilos de tortillas al año por persona; sin embargo, nuestro consumo de tortillas ha caído un 40% en los últimos 30 años.

¿El motivo? México es el tercer país que más maíz importa de Estados Unidos y cada vez compra más, lo que eleva el precio de la tortilla tradicional. Parte de ese maíz estadounidense, según Rafael Mier, fundador del proyecto Tortilla de Maíz Mexicana, es transgénico, desarrollado como solución a la hambruna por ser más barato, y con él se producen paquetes de tortillas con blanqueadores, conservantes y suavizantes, que se venden en el supermercado más cercano de nuestras casas.

Dime qué tortilla comes
Sin embargo, hay que hacer notar que no es lo mismo una tortilla de maíz que una tortilla de harina de maíz. La fundación Tortilla de Maíz Mexicana considera que las tortillerías y supermercados deberían estar obligados a publicar de qué están hechas las tortillas con un sistema de etiquetado justo.

De otra manera, esta tortilla empaquetada bien podría funcionar como el producto insignia perfecto para que México califique un año más como el país más obeso de América y del mundo, porque ganar también es importante.

Por si fuera poco, Mier asegura que podrían desaparecer hasta 52 razas de maíz nativas de México más pronto de lo que pensamos debido a la baja producción (dada la invasión del maíz transgénico importado). Ya a la fecha, la producción ha bajado: en 2014, México sembró siete millones de hectáreas de maíz, lo que equivale al estado de Veracruz completo, aunque representa 19% menos que hace 20 años.

Para tortillas, las gringas
Sin embargo, mientras que el consumo de esta joya de la gastronomía nacional decae en su propia tierra, en Estados Unidos ha encontrado un auge nunca antes visto.

Impulsados por la nostalgia de la comida casera que saboreaban en su país natal, dentro de los tantos inmigrantes mexicanos en el vecino país del norte han surgido productores de tortillas que tienen en sus manos un negocio pujante.

El mejor ejemplo es el caso de Félix Sánchez, conocido como “el rey de las tortillas”, quien llegó hace más de cuatro décadas a Nueva York y forjó un imperio con valor de 19 millones de dólares vendiendo tortillas, muy probablemente producidas con maíz transgénico de Estados Unidos.

Es muy probable que, dadas las proyecciones de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos —por supuesto, si Trump no acaba poniendo su muro fronterizo—, la producción de tortilla en ese país siga en aumento, mientras que de este lado, continúe a la baja. 

Por ello, deberíamos aprovechar ahora para comer más tortillas tradicionales (ese producto de proceso artesanal que consiste en limpiar el maíz, añadir agua con cal y dejar reposar para después moler, amasar y formar para cocer en un horno o comal), porque en unos años quizá sólo queden las tortillas empaquetadas, Made in USA, para el consumo nacional.