¿De veras vas a salvar al mundo, Mark?

Zuckerberg

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por Fernanda Diez de Sollano

Días atrás, a través de un manifiesto de alrededor de 5,700 palabras, (¿quién dice que Mark Zuckerberg no puede ser generoso?), el fundador de Facebook propone construir una comunidad global a través de su plataforma social, en su búsqueda de conectar a los usuarios aún más. A fin de cuentas, mientras más nos conecte, más sabe de nosotros. Y mientras más sabe de nosotros, más posibilidades de acelerar el taxímetro de los boosts publicitarios de la gran red social. Una mina de oro.

Mientras reconoce que las respuestas a los problemas globales no vendrán completamente de Facebook (faltaba más), la propuesta de Zuckerberg para reunir a los usuarios en una comunidad global se concentra en cinco aspectos:

  1. Crear comunidades de apoyo, comenzando con varias comunidades pequeñas que responden a nuestras necesidades personales, emocionales y espirituales. El problema con la sociedad actual es que hemos creado miles de comunidades personales alejadas de las comunidades institucionales creadas por el gobierno. Las plataformas sociales, según explica Zuckerberg, se han convertido en las comunidades intermedias entre las personas y el gobierno, generando importancia una vez que estas comunidades interactúan en el “mundo real”. La misión de Facebook, en este caso, es propiciar la creación de grupos significativos con líderes comprometidos, que permitan que se reúna gente con los mismos intereses trascendiendo las barreras físicas. Lo difícil viene de que una comunidad global de casi dos billones de personas siempre será solo digital (por eso de que se encuentra en todo el mundo).
  2. Construir comunidades seguras que brindan respuestas de un punto de vista global a los problemas que las naciones no pueden resolver por sí mismas, gracias a la comunicación en las redes, la capacidad de ubicar a personas con rapidez ante una emergencia, y la cantidad de gente que se reúna con ánimos de ayudar. Es aquí donde surge una de las propuestas más utópicas de Zuckerberg, que consiste en crear una inteligencia artificial capaz de entender con rapidez y efectividad el contenido de las publicaciones, como fotos y videos, e identificar el contenido que genera alertas, para ser revisado por el equipo de Facebook correspondiente. Todo esto al mismo tiempo en que se pretende salvaguardar la seguridad personal y la libertad de los usuarios, sin comprometer la privacidad de las publicaciones.
  3. Compartir ideas y crear una comunidad informada, en la que se respete el derecho de cada usuario de tener una voz y diversidad de ideas. Aquí surgen los dos más grandes problemas de la plataforma: filtros de contenido y noticias falsas, un tema que comienza a ser cada vez más discutido en el mundo, con la suma de voces relevantes y líderes de opinión que han ejercido una cruzada para despertar conciencia sobre un asunto tan fundamental, que incluso puede provocar cambios en resultados electorales (¿tú qué opinas, Donald Trump?). El manifesto propone mostrar a los usuarios un rango más amplio de información, con el objetivo de evitar que se polaricen posturas respecto de ciertos temas y que los usuarios puedan ver el espectro completo y formar una conclusión informada. En cuanto a la información falsa, el enfoque de Facebook no será prohibirla -ya que resulta imposible crear un algoritmo que permita a la plataforma identificar cuando se trata de una sátira, un engaño o una opinión- sino incluir información y perspectivas adicionales y “fact checkers” que verifiquen la exactitud de los contenidos. Es concentrarse en la idea de construir un entendimiento común, y no en el sensacionalismo o el extremismo. Para lograr tener una comunidad informada, resulta necesario que exista una industria periodística fuerte, sin darse cuenta Zuckerberg, que, sin tener intención de hacerlo, Facebook ha contribuido fuertemente a la decadencia de las organizaciones de noticias. Las redes sociales se han vuelto el medio de distribución principal de noticias y sin necesidad de pagar una suscripción, por lo que los noticieros locales han dejado de generar ingresos, y como consecuencia, han ido desapareciendo.
  4. La sociedad reflejará los valores colectivos si se construye una comunidad comprometida civilmente, participando en los procesos políticos -por medio del voto- y crear un proceso de toma de decisiones mundial. Es importante exigir un diálogo directo y rendimiento de cuentas entre los ciudadanos y los líderes electos. Las redes sociales ayudan a que la gente se mantenga comprometida con los asuntos de importancia diaria, ya que se han convertido en el medio primario de comunicación civil.
  5. Una comunidad global debe ser una comunidad incluyente que refleje los valores colectivos y las normas culturales de la misma. Lo difícil es que estas cambian constantemente y no responden a una naturaleza global, considerando también que la gente es sensible ante distintos temas. La propuesta de Zuckerberg toma su giro más interesante en este punto, ya que consiste en crear un proceso democrático de gran escala, que permita a los usuarios decidir el contenido de noticias que quieren ver en su página de inicio. De esta manera, Facebook se quita la responsabilidad editorial, ya que es decisión de los usuarios lo que quieren ver, determinado a través de algoritmos que darán más o menos exposición al contenido de los canales de noticias, mismo contenido por el que Facebook no paga.

De buenas intenciones…

La intención de Zuckerberg es buena, aunque utópica y, por supuesto, muy retórica, además de en varios sentidos contradictoria y muy vaga en los detalles. El impacto real es la creación de una organización de noticias sin periodistas, dándole a los usuarios el carácter de editores. Claro, teniendo a su favor que Facebook tiene la capacidad de construir comunidades digitales mejor que cualquier noticiero.

Sin embargo, las noticias se convertirán en información compartida por medio de algoritmos que hacen que la gente únicamente vea el contenido que confirme sus posturas parciales. Se antoja, pues, bastante limitada la propuesta del fundador de Facebook. Aunque cualquier avance es bienvenido, sobre todo cuando lo que hay que poner en discusión es si esta compañía es “sólo” una firma tecnológica creadora de una plataforma digital o más bien se ha transformado en un medio de comunicación, tema que no es menor dadas las características de responsabilidad social que esto conlleva.