El juicio por los tatuajes

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Por Milagro Urquieta Fotos: Steve Burton

Steven Burton es un fotógrafo que emprendió el proyecto de retratar a otrora pandilleros y, gracias a la magia del Photoshop, borrar los tatuajes de sus cuerpos para deslindarlos de los prejuicios y de su violento pasado.

¿Qué es lo primero que piensas al leer las palabras pandillero o gánster?

El fotógrafo estadounidense Steve Burton descubrió que, a través de la cultura popular, dichas palabras remiten a “mucha violencia y crímenes de por medio”. Sin embargo, su percepción particular cambió radicalmente cuando emprendió el proyecto fotográfico Skin deep.

Steve conoció a varios ex pandilleros tatuados gracias a Homeboy Industries, una ONG en Los Ángeles, California que busca la reinserción social de estas personas y les ofrece un empleo, además de la posibilidad de remover sus tatuajes de manera gratuita. Los tatuajes son marcas en su piel que recuerdan, a ellos y la sociedad, su pasado violento.

“Su piel es como un libro; el nombre de su pandilla, barrio o el de otro gánster asesinado está escrito sobre su pecho, nudillos y rostro”, explica Burton. “Cuando intentan cambiar su vida y alejarse de las pandillas, esos tatuajes permanecen en la piel”. Por ese motivo, el fotógrafo los retrata sobre un fondo neutro, y luego ha pasado 400 horas, durante cinco o seis meses, frente a la computadora para borrar cada tatuaje en Photoshop.

“Cuando muestro a estos expandilleros sin tatuajes, el mundo los ve a través de sus ojos y ellos hacen lo mismo”, dice Burton. Asimismo, la reacción de los ex pandilleros al ver su fotografía sin una marca sobre la piel es sublime: “Al inicio está cargada de un sentido del humor, pero después entran en un silencio y contemplación, con lágrimas de por medio”.

Steve Burton asegura que, con este proyecto, no está glorificando a los gánsters, sino que los ve y retrata como gente. “Algunos son graciosos, otros son miserables; son personas normales que nacieron en una circunstancia diferente a la mía”, agrega.

Un libro
Burton espera terminar el proyecto Skin deep con el lanzamiento de un libro y unos videos. En el material audiovisual sentará a gente normal junto con los otrora pandilleros para que conozcan su verdadera historia de viva voz y así eliminar los prejuicios y la ignorancia. Historias de vida como la de David, quien cayó en el mundo de las pandillas a los 11 años, entró a la cárcel a los 16 y salió a los 32. “Toda su familia estaba en una pandilla; es algo muy común”, aclara Burton. “Los niños quieren emular a sus padres y amigos, y conservan esas relaciones tóxicas; algunos, además, caen a las drogas. Al final no cortan sólo con una pandilla, sino con toda relación que tienen y que pensaban que eran únicas. Eso, para mí, es de gran valentía”.

Mientras el proyecto sigue su camino, a Steve también le gustaría retratar mujeres pandilleras y buscar marcas en la piel de otros sujetos dentro de una cárcel, con el objetivo de dar fe y crear conciencia sobre cuánto se juzgan los seres humanos a sí mismos y lo equivocados que podemos estar al juzgar un libro sólo por su portada.

Si quieres apoyar a Steve Burton a financiar el proyecto Skin deep, revisa su trabajo aquí www.homeboyindustries.org  y www.steveburtonphotography.com.