El mito de las pastillas de la inteligencia

El mito de las pastillas de la inteligencia.

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Por Sofía Sarabia

¿De verdad creen que una pastilla puede incrementar la capacidad intelectual? Quizá necesiten una pastilla para incrementar su capacidad intelectual.

Lo primero que hay que decir es que la mera idea de una pastilla que mejora notablemente la capacidad cognitiva es un mito en sí mismo.

Lo engañoso del asunto es que sí hay una pastilla a la que últimamente se le ha atribuido estos superpoderes y el compuesto se llama modafinilo, que es un estimulante del sistema nervioso con propiedades eugeroicas, es decir, que mantiene a la persona en estado de alerta. La droga es prescrita para tratar problemas relacionados con el sueño (narcolepsia e hipersomnia, entre otros) y de atención.

Ni nuevo, ni único
La existencia de esta droga no es nueva. La sustancia fue desarrollada en Francia a finales de los setenta por el profesor Michel Jouvet y los laboratorios Lafon, y a partir de 1986 empezó a prescribirse, por sus efectos estimulantes, para el tratamiento de la narcolepsia. Enfocada en ese uso, Estados Unidos aprobó la droga en 1998.

Debido a su cualidad neuroestimulante, también empezó a usarse para contrarrestar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TADH), ya que propicia una mayor concentración. Por estas características, a las sustancias como el modafinilo se les conoce como nootrópicos (drogas inteligentes, a nivel coloquial).

Pero atención, el modafinilo no es el único nootrópico que hay; existen muchos, de diferentes características, provenientes de distintas sustancias y con efectos diversos. El que ahora nos ocupa cobró notoriedad recientemente porque en agosto la Universidad de Oxford publicó una revisión de esta droga basado en un metanálisis (análisis de varias investigaciones) con el que demostraba que el modafinilo mejoraba la “toma de decisiones, la solución de problemas y la planificación” en sujetos sanos.

El alimento del mito
El mito de estas sustancias se debe, muy probablemente a la película Limitless (2011), en la que se habla de una droga llamada NZT-48 que le da a un hombre capacidades asombrosas que él utiliza, a final de cuentas, para convertirse en una persona muy poderosa. La historia de la película, perdón que se los diga así, abruptamente, es una obra de ficción.

Los poderes que otorga el NZT-48 (que, por supuesto, no existe) no los provoca ningún nootrópico; sin embargo, gracias a la película y a la venta poco ética de estos medicamentos (publicitando efectos exagerados), el consumo de nootrópicos ha aumentado considerablemente en los últimos años. Por ejemplo, según un estudio de la Universidad de Calfornia en San Francisco, en un lapso de siete años el número de usuarios de modafinilo se incrementó más del 80%, según las recetas y el diagnóstico de pacientes. Asimismo, según un estudio del Journal of the American Medical Association (JAMA) la prescripción de modafinilo para otros efectos que no son las enfermedades recomendadas se ha incrementado notablemente.

En la cinta, nuestro héroe —interpretado por el hermoso Bradley Cooper que apela a nuestras aspiraciones— pasa de ser un escritor desaliñado, en bancarrota y que no puede escribir una novela de la que ya se gastó el adelanto, a ser un político reconocido luego de acabar (en un par de días) la novela que tenía pendiente, ganar mucho dinero en el mercado bursátil y, por supuesto, darse un extreme makeover para quedar como muñequito de pastel.

Como dije, una obra de ficción.

Los expertos dicen
El documento de la Universidad de Oxford avala al modafinilo como un nootrópico que sí puede ayudar a mejorar las capacidades cognoscitivas de los individuos, aunque igualmente señala que, debido a la regulación establecida, es probable que su uso prescrito no vaya a cambiar.

Sin embargo, Benjamin Zand, un estudiante en el Reino Unido, publicó un texto en BBC en el que narra su experiencia probando esta droga. En su caso, el efecto no fue el vaticinado; al contrario, ya que de inmediato la pastilla le pasó factura físicamente.

Asimismo, en un texto publicado por el diario colombiano El Tiempo, la abogada María Alexandra Cantor relata su experiencia con el modafinilo y el resultado fue muy malo, pero al largo plazo. Cantor cuenta que, en un principio, la pastilla le dio energía y capacidad mental para enfrentar largas jornadas de trabajo con frescura, pero que con el paso del tiempo, los efectos fueron desde pérdida de apetito, hasta angustia y depresión. Al final, para salir del hoyo en el que cayó tras el consumo del modafnilo tuvo que recurrir a un tratamiento psiquiátrico.

Por otro lado, luego de su propio estudio el Journal of Clinical Psychopharmacology concluyó que los beneficios de esta droga son demasiado inconsistentes como para considerarla un potenciador cognitivo. Independientemente, la Universidad Católica de Chile determinó que no era posible recomendar el modafinilo como un potenciador mental.

El uso del modafinilo se ha incrementado en los últimos años.

El uso del modafinilo se ha incrementado en los últimos años.

¿La probarías?
La pregunta inevitable es si cada uno, luego de sopesarlo seriamente, estaría dispuesto a probar el modafinilo. De hecho, cada vez que algún nootrópico hace ruido, se desata una discusión ética entre los médicos y la recomendación de estas drogas al público.

En lo que suele haber consenso es que estas pastillas, teniendo el origen que tienen como un estimulante y promotor de la vigía, en realidad no van a convertir a nadie en un genio (la inteligencia es producto de la conjunción de muchas condiciones). Para algunos médicos, esta droga no es muy diferente al estímulo que provoca la cafeína de un espresso, aunque con posibles consecuencias peligrosas. Otras pastillas que generan efectos similares son el adderall o el ritalin, y son utilizados muchas veces de manera recreativa, aunque en específico estas drogas generan más peligros por tratarse básicamente de anfetaminas.

Lo que es un hecho es que en México se pude conseguir el medicamento Modiodal, hecho de modafinilo. El precio en las Farmacias San Pablo, según su sitio web, es de 1,203.50 pesos por 28 tabletas de 200 mg. El consumo de una pastilla diaria durante un año no bisiesto sumaría 15,688.50 pesos —menos de lo que costaría fumarse una cajetilla diaria de cigarrillos—. Así, visto con la frialdad de los números, no es demasiada la inversión necesaria para estar seguros de que estamos llevando nuestra inteligencia a su máxima expresión. ¿O sí?

 

EXTRA, EXTRA

El acabose
Aprovechando el ruido hecho por el modafinilo y como ejemplo de la falta de ética que existe alrededor de este tipo de productos, desde hace poco circula una nota de una supuesta revista electrónica llamada In Shape (de la cual pondré aquí el link http://o-melhoronline.com/artigo/ aunque recomiendo que ni siquiera entren porque todo en ella es sospechoso), que promueve un producto llamado Focus X, publicitándolo como la verdadera pastilla de la inteligencia: claramente una estratagema para vender dichas pastillas. A pesar de que todo en esta página (incluyendo un screenshot que hacen de la revista Forbes el cual podría apostar que está manipulado por ellos mismos) es en extremo sospechoso, el sitio de Fernanda Familiar (quien se hace llamar periodista de vida) la levantó como verídica. Claramente a esta gente le hace falta, mucha falta, que una verdadera pastilla de la inteligencia salga a la venta.