Gastromotiva: el placer es nuestro

Clase con Eduardo García (1)

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Por Gerardo Ruiz

Alguien alguna una vez dijo que “Las habilidades se pueden enseñar. El carácter se tiene o no se tiene”. La frase cobra sentido porque la dijo el que tal vez sea el chef y crítico gastronómico más conocido —y cool— del mundo, el estadounidense Anthony Bourdain. Y estas palabras tienen un significado aún más profundo si hablamos de Gastromotiva.

Gastromotiva nació en Brasil hace 10 años y llegó a México hace apenas uno. La organización, que fue fundada por el chef David Hertz, busca transformar la vida de la personas en situación de vulnerabilidad social —ingresos de no más de 10,000 pesos al mes en una familia de cuatro integrantes— a través de la cocina y la gastronomía. “Un requisito es que sean de bajos recursos, que no hayan tenido una oportunidad real de estudios (con licenciatura ya no entran). Estamos buscando a quien más lo necesite, como personas que han estado en cárcel, inmigrantes, mamás solteras o en situación de abandono familiar. Las que necesiten de una mano para desarrollar al máximo sus capacidades”, dice Mónica Ducoing, directora de comunicación de Gastromotiva en México.

El proceso de selección de los alumnos funciona de manera sencilla. Deben entrar a la página de Gastromotiva y llenar la solicitud. (Dado que el esfuerzo va principalmente enfocado a jóvenes, pese al bajo ingreso, esta parte de la población siempre encuentra modos de conectarse a internet). Después se coordinan entrevistas —primero en grupo, luego personal— y el equipo en México, encabezado por Claudia Ramírez, decide quiénes cumplen con el perfil e ingresan al curso, que tiene una duración de cuatro meses y se imparte en el Instituto Gastronómico Corbuse campus Coacalco, en el norte de la Ciudad de México.

Entre las clases que se imparten, destacan técnicas básicas de cocina, higiene, confitería, pastelería, panadería, cocina mexicana, ecogastronomía, desarrollo personal y profesional, ciudadanía. Asimismo, los alumnos desarrollan un proyecto de Trabajo de Acción en Comunidades (TAC) en el que replican el conocimiento adquirido durante el curso en sus comunidades para aportar a la educación y desarrollo, ayudando a multiplicar el número de beneficiarios.

Los mejores restaurantes de México —y del mundo— son parte del movimiento Gastromotiva. Máximo Bistró, del chef Lalo García, y Pujol, del omnipresente Enrique Olvera, son algunos de los lugares que apoyan la iniciativa (aquí la lista completa: http://www.gastromotiva.org/es/rede-gastromotiva/). “La recepción ha sido muy buena —dice Mónica Ducoing—. Los chefs y sus lugares están muy interesados en promover el tema social dentro de la misma industria. Se puede ver cada vez más el impacto en sus empleados y en la gente involucrada. Hemos creado una red que involucra a restaurantes que nos ayudan pagando becas y que quieren que el proyecto crezca para llegar a más gente”.

De Gastromotiva, que está por graduar a su cuarta generación, han egresado 54 personas, de las cuales un 75 % tienen un empleo en el área gastronómica de la ciudad de México. “Nuestro trabajo es ofrecerles esta oportunidad, si ya por cuestiones personales no lo quieren hacer, es cosa de ellos. Les damos seguimiento durante dos años”. Así que la próxima vez que disfrutes de un festín en Máximo Bistró o en Pujol y su nueva sede, algún egresado de Gastromotiva podría haber puesto todo su corazón en la preparación de tus alimentos. Pero el placer es nuestro.