La biblioteca humana

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Por Jimena Zárate

Si hablamos de libros digitales y todas sus presentaciones (desde descargables para el Tablet o aparatos específicos para eso como un Kindle) uno podría pensar que en cuestión de bibliotecas y formatos lo hemos oído todo. Pero probablemente eso no sea cierto. Lo más novedoso es algo que se conoce como biblioteca humana. ¿Lo habían escuchado?

Si pensamos en un libro como un artificio que guarda el conocimiento, las historias y experiencias, fácil es hacer la analogía con una persona, que igual a lo largo de su vida guarda lo mismo. Por tanto, traslademos el concepto y en estas bibliotecas, lo que se presta son personas, no libros.

 

El diálogo
La biblioteca humana es un proyecto que inició en el año 2000 la organización no gubernamental Stop The Violence en la ciudad danesa de Copenhague, como parte de las actividades del festival Roskilde, uno de los más importantes de Europa.

Bajo el lema “No juzgues un libro sólo por su portada”, esta iniciativa busca impulsar un cambio social. El proyecto se enfoca en crear un ambiente propicio para generar conversaciones que rompan estereotipos y prejuicios. Es decir, celebrar las diferencias y promover la tolerancia y comprensión de diferentes culturas, creencias y estilos de vida mediante el diálogo.

La dinámica es simple: existe un catálogo de personas con distintas experiencias e historias que contar y estas personas funcionan como los libros dentro de la biblioteca; es decir, en el lugar, los usuarios tendrán acceso a dichas personas con quienes podrán tener una conversación, cara a cara, durante un tiempo determinado (puede ir de media a una hora), durante el cual no sólo se escucha, sino que se genere un diálogo.

En el catálogo actual del proyecto Human Library uno puede encontrar diferentes “títulos”, que van desde una refugiada. una persona sin hogar, musulmanes, personas con VIH, un soldado y hasta un paciente de trastorno bipolar, entre otros.

En la actualidad, el proyecto se ha extendido a más de 50 ciudades, desde Estados Unidos hasta Filipinas.

 

Y en México
Cuando Arturo tenía apenas 17 años y entraba a quinto de preparatoria, le surgió una gran oportunidad: pasar un año de su vida como tripulante de un buque escuela noruego llamado SS Sørlandet.

Durante un año, Arturo fue el único mexicano (y durante cinco meses, el único hispanoparlante de la tripulación). Con su historia titulada “Yo antes de mí; un año navegando por el mundo”, Arturo forma parte del catálogo de una biblioteca humana en México. El proyecto llegó de la mano de Tamara Gutverg y Andrés Munguía, dos estudiantes de la Universidad Iberoamericana que decidieron recrear el proyecto en su escuela, al menos este noviembre. “En nuestro caso, los encuentros tienen una duración orgánica, sin límite de tiempo, lo cual sólo se modifica si hay mucha gente esperando ‘leer’ el mismo libro”, explica Tamara, la directora del proyecto.

Generar este tipo de espacios para la conversación abierta son necesarios en una época como la actual en la que proliferan estereotipos y prejuicios, con sociedades divididas y donde la migración es cada vez más vigente. “Hay tantos temas que suelen callar las personas porque entran en los parámetros del tabú o simplemente porque no tienen con quién compartirlos”, comenta Tamara. “Lo grandioso de este proyecto está justo en eso: poder desafiar la práctica de juzgar a las personas por su ‘portada’ y abrir en su lugar la posibilidad del diálogo y la conversación”.

Dentro del primer catálogo de esta edición del proyecto, además de la historia de Arturo, hay temas como el judaísmo, derechos humanos en el mundo patas para arriba, la familia es entre hombre y mujer, el ateo como persona amoral y sin ética, la depresión como experiencia de vida, el arte como terapia y ser japonés en México, entre otros.

El proyecto, además, está disponible para consulta de forma digital a través de Medium.