La Mona Lisa hace snorkel en un puente

Barracas, Buenos Aires (Rolando Miguel Babjaczuk)

Pennang, Malasia (Teo Greg)

Proyecto Dúo (Rolando Miguel Babjaczuk)

El cuento de los loros (Rolando Miguel Babjaczuk)

Happy Hour

Tenerife (Alejandro Amador)

Martin Ron (Alejandro Acuña Leston)

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Por Milagro Urquieta

El muralista Martin Ron, uno de los 10 mejores del mundo.

La Mona Lisa hace snorkel en un puente. Un guardia del Palacio de Buckingham toma un descanso, lejos de la formalidad inglesa, para practicar capoeira. Una mano simboliza un gesto de suerte y, a la vez, algo falso. De la frente de una mujer brotan pensamientos energéticos a colores.

De Argentina a Inglaterra. De España a Malasia. El argentino Martin Ron cambia el paisaje urbano con creatividad desde hace 10 años y, por eso, la revista neoyorkina de arte contemporáneo, Art Democracy lo reconoce como uno de los mejores muralistas del mundo. ¿Cuál es el truco?

“Lo mejor es que el lugar te diga qué pintar. A veces que acompañe el entorno, otras que lo violente. El de la Mona Lisa es un claro ejemplo. En un puente donde hay un río que crece cada verano se me ocurrió que la Gioconda haga snorkel y conviva con el paisaje. Pero con responsabilidad. No es pintar para figurar en Facebook como está pasando con mucha gente que se inicia”, aclara Martin Ron a ThinkTank New Media.

Para el muralista argentino cada pared es única y su mayor arte se pinta a gran escala. Martin dibuja el boceto en un papel tamaño carta o A4 y de ahí dispara los primeros trazos sobre la pared. Acabar un mural puede tardarle hasta 5 días, si es muy complejo. Hace murales hiperrealistas y surrealistas con el fin que impacten visualmente.

“Por eso utilizo muchas sombras proyectadas y efectos 3D como si los personajes salieran de la pared. Así el universo de los murales cobra vida y se devuelve a la calle. Y, a la vez, los que pasen por la calle conectan sin entrar a la composición. En 3 semanas, por ejemplo, voy a pintar un mural de 4 edificios continuos de 8 pisos en el barrio de La Boca. Será una locura”, nos revela el artista.

El surrealismo urbano de Martin Ron tomará el complejo habitacional “Fundación Casa Amarilla”, frente al estadio Boca Juniors, en el turístico barrio de La Boca en Buenos Aires, Argentina. Un paseo de murales del artista que “tomará muchos elementos de La Boca; cuna del tango, del fútbol, del arte y un poco de la idiosincrasia de su gente”.

UN ROCK STAR

Martin Ron se inició como muralista en 1995, dentro de su habitación. En esa época le gustaba pintar figuras diabólicas. Así que, tomó un poco de esmalte sintético que encontró en el sótano de su casa y pintó una calavera con la técnica de óleo en su pared. Tenía 15 años. Su oscura adrenalina tendría contrastes inesperados con el pasar de los años. Pintó el jardín de niños de su escuela y un Jesús en carbón negro y tiza, en formato gigante.

Le pagaron. Le gustó. Y se volvió un rockstar. En palabras del muralista, “Al principio fue una atracción con las chicas”. Para Ron, la pintura es roquera. Estás en el centro de atención a partir de ella. Cada que iba a pintar, no había adolescente que no le pidiera ir con él de acompañante. Al parecer, las groupies no solo alborotan conciertos; también las calles con murales.

Con los años y experiencia, las paredes de Argentina fueron suyas. Fue Director Artístico del programa “Embellecimiento Urbano” en el Partido de 3 de febrero realizando más de 250 murales junto a otros artistas. Entre sus piezas maestras destaca el mural del famoso jugador de fútbol Carlos Tévez y el mural más grande del barrio de Villa Urquiza (Buenos Aires): El cuento de los loros, que tiene como concepto básico la música.

Su primera experiencia internacional fue en 2012 en un festival en Alemania, y se consolidó al año siguiente cuando el grupo Street Art London lo convocó para pintar murales en la ciudad. El año pasado expuso su arte en la galería Mead Carney Fine Art, que tiene por compradores a estrellas como el futbolista David Beckham.

El arte urbano crece en Buenos Aires y el mundo; ya no está ligado a un vandalismo, sino a un mensaje y belleza propio. Martín Ron pone sus condiciones para ofrecerlo a la gente. “Pido un mensaje con propósito. Que me den libertad. No está bueno cuando te contratan o te invitan y te hacen muchas sugerencias. Que te llamen porque quieren una obra de Martin Ron”, enfatiza el artista a ThinkTank New Media.

Aunque, si de pruebas de poder se trata, el muralista argentino ya superó la incertidumbre que suscita no saber cuánto va a durar su arte en la pared. “Es la calle y la pintura está expuesta a todos los riesgos que puedan llegar a pasar en la vía pública. Nunca nadie tiene esa certeza y el Street Art se mueve sobre esas leyes universales.  Eso es lo que hace tan especial esta actividad; pintar como un acto presente”.

 

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