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La nostalgia que deja la película instantánea en tiempos de selfie

“No emprendas un proyecto a menos de que sea claramente importante y casi imposible”. Edwin Land, Fundador de Polaroid.

Las primeras cámaras Polaroid se vendieron en Boston en 1948. El precio inicial para aquellos curiosos que querían obtener una fotografía en tiempo real (sesenta segundos) fue de 89.95 dólares.

Con el tiempo y gracias al éxito rotundo que tuvo el visionario Edwin H. Land, estudiante de Química de la Universidad de Harvard y fundador de Polaroid, las cámaras fueron distribuidas en más de 45 países.

Sin embargo, en 2008 Polaroid anunció el término de un ciclo y con ello el fin de la película instantánea. Así nace The Impossible Project. Un grupo de químicos, ingenieros y fotógrafos, quienes no estaban listos para que eso sucediera y con un gran amor por la fotografía instantánea, iniciaron lo que han denominado “el proyecto imposible”.

¿Qué hicieron? Compraron la última fábrica días antes de que cerrara. Se encontraron con máquinas desmanteladas sin fórmulas ara seguir y una cadena de suministro destruida, prácticamente tuvieron que iniciar desde cero. Desde el inicio del proyecto hasta hoy, ocho años después, son los únicos que venden películas instantáneas de formato original.

Las imágenes de esta galería de fotos, desteñidas y melancólicas, fueron tomadas con una cámara Polaroid Spectra con un cartucho de The Impossible Project.

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