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La vida es una chinampa

Se dice que hay que ser agradecidos y más si podemos regresar un poco de lo que la tierra nos […]

Se dice que hay que ser agradecidos y más si podemos regresar un poco de lo que la tierra nos da. En el sur de la Ciudad de México —ese pedazo de concreto caótico que amamos y odiamos tanto y tantos— se encuentra Xochimilco, la zona lacustre más importante del centro de México.

Y en Xochimilco hay cientos de chinampas, pedacitos de tierra sobre el agua donde se cultivan verduras y flores. Desde hace 10 años, Grupo Los Danzantes —cabeza de los restaurantes del mismo nombre, del Corazón de Maguey y de los mezcales Alipús— adoptó dos chinampas para preservar la tradición de cultivar bajo esa técnica ancestral.

El pasado 21 de marzo, para celebrar la entrada de la primavera —la estación más colorida y buena onda del año—, nos invitaron a conocer las chinampas adoptadas y darnos un banquete —tlayudas de conejo, huevo en hoja santa y mucho mezcal, entre otras delicias— de los productos cosechados ahí mismo. Para la travesía contamos con un guía de lujo: Pedro Méndez, chinampero de toda la vida, gracias a los conocimientos que le heredó su abuelo.

Pedro Méndez, maestro chinampero.

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