Las monjas que producen medicamentos con marihuana

Momento de relax

Plantío base de los medicamentos

Marihuana y bendiciones

El trabajo cotidiano de Sisters of the Valley

Resultado final: Cannabis Salve

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Por Milagro Urquieta

Si para el Congreso de los Estados Unidos la pizza es considerada un vegetal – ya que la salsa de tomate tiene un valor nutricional comparado a media taza de verduras- ¿por qué no unas monjas pueden producir y vender medicamentos a base de marihuana en su jardín de California? Esa fue la pregunta que se realizó la activista Christine Meeusen antes de formar la orden religiosa Hermanas del Valle y aliviar enfermedades con cannabis.

“Todo empezó en el 2011, cuando me mudé de Europa a Estados Unidos. Estaba cansada de la situación política de mi país. De las grandes corporaciones, la discriminación racial y la política nutricional en las escuelas. Si la pizza iba a ser un vegetal – a propósito de la obesidad infantil – yo iba a ser monja. Así que me puse un disfraz y empecé a ir a las protestas de ‘Occupy Wall Street’ y me hice llamar ‘la hermana indignada’”, cuenta la hoy hermana Kate a ThinkTank New Media.

Pero el juego activista por el que empezó a usar faldas vaqueras largas, camisas de cuello alto y hábito de monja blanco se volvió una realidad espiritual. “La gente recurría a mí para dar solución a sus problemas porque no encontraban consuelo en el clérigo. No les importaba si no era una monja católica. Esas que están en extinción en este país. La edad de una monja promedio en América es de 70 años. No pueden salir a la calle a ayudar a la gente, están muy viejas. La gente necesita ser escuchada”.

Christine Meeusen había vuelto de Ámsterdam, en medio de una crisis económica mundial, con muy poco dinero, divorciada y con sus 3 hijos. Fue su hermano el que la convenció de entrar al negocio del cannabis medicinal. “Y justo me empezó la menopausia. El doctor me recomendó que fumara un porro en las noches antes de ir a dormir para disminuir la ansiedad. También me dijo que dejara la cafeína y el alcohol. Descubrí la magia de la marihuana y la usé con mi sobrino quien era adicto a la heroína. Lo salvé y tenía que recomendar el poder de la planta a otras madres y mujeres”, confiesa la hermana Kate.

Una oración antes y después de fumarla.

En su afán por difundir sus conocimientos sobre la planta de la marihuana a las mujeres que se le acercaban por ayuda espiritual, Christine creó la orden Las Hermanas del Valle en California. Más bien, monjas anárquicas que siguen viejos instintos de la madre tierra y conocimientos ancestrales a través de 5 votos espirituales.

“El vivir simple, la creación de medicina en obediencia a los ciclos de la luna, ser veganos, activistas y castos, que no exige el celibato”. La hermana Kate, junto a otra monja de la orden (Darsey, de 25 años), hace bálsamos, lociones y aceites con base en la planta, la cual ellas mismas cosechan en su jardín según el calendario lunar por lo menos 2 veces por mes.

“La medicina debe estar protegida y sana para quien la use. Por eso, hacemos una limpieza a fondo del espacio en el que vamos a prepararla, esperando la luna llena. Mantenemos una dieta vegana, ligada a la madre tierra, y seguimos una ceremonia con plegarias de gratitud por el honor de trabajar con las plantas. Si hay algo malo pasando en el mundo le pedimos a Dios por ayuda y fortaleza mientras cantamos la música que hacemos”, revela la hermana Kate.

Momento de pedir ayuda divina.

Esta monja anárquica, como se hace llamar, asegura que sus productos contienen dos mínimas de THC, el químico que propicia el efecto alucinógeno de la marihuana. Más bien, la medicina que vende a través de su sitio web es rica en cannabidiol, químico que se cree reduce la náusea, baja la inflamación, ayuda a la ansiedad y la depresión.

“Nuestros productos son orgánicos. Los ingredientes básicos son cannabis con bajo THC y aceite de coco, y al final del proceso le agregamos vitamina E en aceite, lavanda y alguna miel orgánica de abeja para solidificarlo. Si van a probar alguna de nuestras medicinas deben hacerlo 3 veces al día y luego ver qué efecto hace en su cuerpo para ir bajando poco a poco la dosis”.

Ambas hermanas han descubierto que sus productos alivian dolores de cabeza, espalda, problemas respiratorios como el asma, resacas, dolores de oído, dermatitis. No en vano, reciben pedidos de clientes de la India, Australia, Japón, Canadá, México. Sin embargo, algunos estados como California se encuentran evaluando la posibilidad de prohibir el cultivo de marihuana a más de 12 plantas y, por ende, su comercialización sería ilegal. Esta situación que afectaría su negocio.

“Claro que estoy preocupada. Es una empresa arropada solo por 3 monjas y puede morir fácilmente. Pero ahora que nos volvimos conocidas gracias a los medios muchos abogados de categoría quieren llevar nuestro caso a los tribunales y hay mucha gente de dinero interesada en invertir en el negocio. Lo que estamos haciendo ahora es cultivar en jardines orgánicos locales que conocemos bien y que no utilizan algún pesticida. Queremos cuidar  nuestras medicinas”.

Además, la filosofía de estas monjas es generar empleo a más mujeres. Mudarse a Washington o Colorado para producir legalmente sus medicinas a base de cannabis es su última opción. “El 29% del desempleo de la población americana está en California. No vamos a dejar de cultivar en terrenos donde la gente más lo necesita. Quien se oponga es un ignorante. La quimioterapia legalizada y la metanfetamina sí mata a gente; el cannabis es una planta medicinal enviada por Dios para sanar”.

Lee también: Guía completa para sembrar marihuana. 

Hasta el momento, las Hermanas del Valle tienen 16 mil seguidores en Facebook y un canal en YouTube donde comparten sus recetas con cannabis. “Si conocen un poco la historia de la religión se darán cuenta que son cuentos idiotas. Si Jesús existió hubiera promovido el consumo de la marihuana. La planta no era algo diabólico. Todos la cultivaban en América. Mi teoría es que Jesús era pro cannabis y la gente que escribió la Biblia, unos alcohólicos. Escribieron solo de vino, pero pudieron hacerlo fácilmente de cannabis”.

Gran película hubiera hecho el Pedro Almodóvar de sus primeros años con este argumento. Bueno, casi lo hizo y se llama Entre Tinieblas: la historia de dos monjas de un convento que viven gozosas la aparente rebeldía de la sociedad moderna.