Los primeros inmortales ya están vivos

Criogenia.

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Por Ruy Feben

Ya hay grupos trabajando para descubrir una fórmula para la inmortalidad. Aquí, algunos de estos trabajos. Y no se tome a la ligera, que esto cambiaría el rostro de la humanidad.

 

No es ciencia ficción: muy probablemente, en lo que queda de este siglo se declarará el primer ser humano inmortal de la historia. Así, como se oye, según algunos científicos y empresarios, antes de 2100 existiría un ser humano inmortal.

El cambio de paradigma es absoluto. Bajo esta idea, es muy probable que para los bebés que están naciendo hoy, la muerte sea sólo un concepto obsoleto o un mal de países pobres. Se acabaría el temor a la muerte, adiós a la tensión entre lo corporal y lo mental. La humanidad, tal y como ha funcionado hasta hoy, con su organización social y sus aspiraciones políticas y su obsesión inenarrable con la trascendencia, será otra por completo; una irreconocible especie nueva.

Según las iniciativas que hoy se desarrollan en algunos lugares del mundo, usted mismo, querido lector, podría llegar a ser inmortal algún día no muy lejano, en unas dos o tres décadas.

Aunque suena disparatado es, de hecho, una industria de mucho dinero alrededor de la obsesión que muchos tienen con no morir jamás. Según Global Industry Analysts, la industria antienvejecimiento mueve unos 60,000 millones de euros al año, gracias, en buena medida, a que hay muchos millonarios obsesionados con el tema, resueltos a disfrutar de sus fortunas durante más tiempo.

Estos son algunos de los trabajos que se están desarrollando en el mundo en este sentido. Lea cuidadosamente, quizá alguno de ellos le cambie el rostro a la humanidad y lo deje joven y lozano para siempre.

  1. Los fanáticos pseudoreligiosos.
    Gavdos es lo que podría esperarse de prácticamente cualquier isla griega: tiene casitas pintorescas, caminos rústicos, vistas del Mediterráneo como murales que decoran las abiertas murallas y un sacerdote ortodoxo que conoce a todos los habitantes por su nombre. Pero además, hay una enorme pirámide de vidrio verde viendo a uno de los acantilados que es una de las excéntricas construcciones desarrolladas por un grupo de siete científicos rusos que viven en la isla desde hace casi 20 años y que hace un tiempo abandonaron su vida como campesinos para construir pirámides, pelear con la iglesia local y aseguran que “no habrá nuevas generaciones porque no son necesarias”.
    Estos científicos viven más como una secta de fanáticos, pero bajo sus casas y huertos han construido un laboratorio donde, dicen, buscan la fórmula que le permitiría a la humanidad alcanzar la inmortalidad. Aunque parecería descabellado creerle a este puñado de locos, provienen del equivalente soviético de la NASA, que cuando anunciaron estar haciendo una búsqueda seria por la inmortalidad hasta fueron visitados por la CIA. El mismo Yiorgos Moustakis, cineasta que realizó un documental sobre ellos, asegura que el grupo tiene un sustento teórico sólido.
  1. La escarcha milagrosa. Otro científico ruso, Anatoli Bruochkov, tiene avances más serios. El jefe del departamento de geocriología de la Universidad Estatal de Moscú se volvió noticia el año pasado porque, tras inyectarse un poco de agua con la bacteria Bacilus F, se volvió inmune a la gripe. Esto podría parecer ridículo, pero está lejos de serlo: Bruochkov es el primer ser humano en alojar esa bacteria, hallada por primera vez en el permafrost siberiano en 2009, y que lleva allí —congelada pero viva— más de 3.5 millones de años. Antes de inocularse, Anatoli había experimentado con ratones viejos que, tras recibir la bacteria, ganaron energía y se volvieron fértiles.
    Bruochkov no sólo declaró haberse vuelto inmune a la gripe, sino que asegura tener más vitalidad y energía. Aunque este es un hallazgo demasiado pequeño para hablar de inmortalidad, sí abre una línea de investigación que podría llevarnos, efectivamente, a vivir por siempre.

    Inmortalidad vía bacteria.

    Inmortalidad vía bacteria.

  1. Tres caminos dentro del cuerpo. Una de las formas de obtener la inmortalidad es hackeando el cuerpo, lo que hemos hecho a lo largo de la historia (¿qué es la medicina, sino una manera de proteger al cuerpo de amenazas naturales que durante milenios nos mantuvieron con una expectativa de vida de 30 años?). La capacidad de la ciencia médica para intervenir el cuerpo de manera más precisa y efectiva es una promesa de inmortalidad, o al menos de la posibilidad de obtenerla. Científicos en Stanford han desarrollado una técnica para alargar los “brazos” de los cromosomas, llamados telómeros. Las células humanas se van deteriorando con cada duplicación y después de las 50 divisiones mueren; el deterioro de las células humanas está relacionado con el decrecimiento de los telómeros, de modo que esta nueva técnica para alargarlos indefinidamente implica la promesa de no envejecer. Acaso el no envejecimiento no signifique directamente la inmortalidad, pero es sin duda la prueba de que es posible recodificar al cuerpo.
    El avance en el estudio de células madre.

    El avance en el estudio de células madre.

    En ese sentido, la investigación en torno a las células madre es clave. En la Universidad Rockefeller descubrieron que es posible manipular estas células para que se mantengan eternamente jóvenes, al mudarlas de un caldo de cultivo que no provea el aminoácido llamado glutamina, por lo que las células deben generan su propia glutamina y, de algún modo, este proceso las mantiene jóvenes.
    Un efecto similar, pero no en células aisladas sino en seres humanos, fue investigado por el científico Richard Walker en una niña llamada Brooke Greenberg, que a los 12 años no medía más de 70 centímetros y no presentaba signo alguno de madurez física, un desorden llamado “Síndrome X”. Walker logró aislar tres genes que Brooke no compartía con nadie más, pero la familia de ella prohibió seguir con la investigación. A pesar de que Brooke no envejecía, murió y los cuatro pacientes que padecían la enfermedad, también fallecieron a temprana edad, poniendo en la mesa una nuevo punto de reflexión: mantenerse joven no significa la vida eterna.

  1. De caricatura. Parece un poco ridículo, pero la criogenia sigue siendo uno de los campos de investigación más importantes cuando se trata de alargar la vida. Aunque congelar el cadáver no es vivir, al menos es una manera de preservar el cuerpo para ganar tiempo. Algunos de los hombres más ricos del mundo invierten fortunas en investigación sobre criogenia, concretamente en un laboratorio llamado Alcor, donde además de preservar bien conservados los cuerpos de estos magnates, se realiza investigación en varios campos para algún día despertar a esos cuerpos y dotarlos de vida eterna. La inversión en este lugar podría paliar parte del hambre en África, pero ¿qué es la muerte en un continente frente la posibilidad de vivir para siempre?
  1. La iniciativa tecnológica global. Y si de magnates obsesionados con la inmortalidad se trata, el primer nombre que figura siempre es el de otro ruso: Dmitry Itskov. No tiene ni 35 años, pero ya es dueño de uno de los conglomerados de noticias online más grandes del mundo. Y buena parte del dinero que gana lo invierte en investigación para la inmortalidad, específicamente en un proyecto llamado Iniciativa 2045 que busca darnos la vida eterna dentro de tres décadas. Eso podrá parecer muy poco tiempo, pero en realidad se trata de una eternidad si hablamos de desarrollo tecnológico. La iniciativa busca la inmortalidad a través de la suplantación del cuerpo biológico por un cuerpo cibernético u holográfico. Financiado por Itskov y liderado por científicos de todo el mundo, el proyecto busca desarrollar esos “avatares” mediante avances en nanotecnología e inteligencia artificial, principalmente. Funcionará más o menos así: gracias a investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro, dentro de unos quince años lograremos aislar la conciencia; como después de todo la conciencia no es más que una serie de datos y algoritmos (igual que todo en el cerebro), seremos capaces de “descargarla” del cuerpo biológico e “instalarla” en un cuerpo robótico (de partes intercambiables y optimizables) o de alojarla en la nube y vincularla con un cuerpo holográfico, mediante el cual tendremos la sensación de tener una vida sensorial, valga la redundancia.
    Cuerpo cibernético.

    Cuerpo cibernético.

    A principios de junio de 2016, Elon Musk, uno de los empresarios en nuevas tecnologías más destacados del mundo, aseguró que sólo existe una posibilidad dentro de 1,000 millones de que esto que vivimos no sea ya un videojuego; asegura que ya somos los avatares creados por nosotros mismos en el futuro, manipulándonos a través de lo que ya sucedió (lo que hoy llamamos “destino” pero en ese futuro se llamará “historia”) para tratar de entender nuestro propio pasado. Esto tiene implicaciones filosóficas enormes, claro, pero no suena del todo disparatado si nos volvemos inmortales. Después de todo, ¿para qué queremos la inmortalidad si no es para utilizar a una versión de nosotros mismos como una raza de angustiados Marios Bros haciendo loop sobre nuestra propia existencia durante la eternidad?

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