Los secretos literarios (y turísticos) de Dublín

Compartir:

por Carlota Rangel

 

Con esta entrega, comenzamos un ritual semanal de poner el periscopio en la travesía de Carlota Rangel y Ruy Feben, un par de escritores mexicanos que quemaron las naves y están dando la vuelta al mundo.

Más que borrachos y divertidos, los irlandeses son orgullosos. Cuando hablan de su patria, su pecho se infla como el de un gorrión y levantan las cejas solemnes. Así que, si platicas con alguno en un pub, lo escucharás decir que Guinness es la mejor cerveza del mundo (y no estará necesariamente ebrio), que el pasto irlandés es el de más alta calidad del planeta (“y por eso tenemos tan buenos lácteos”, dirá) y hasta te presumirá cosas tan extrañas como que el hurling es el juego más rápido del mundo (a pesar de que “el mundo”, en sentido estricto, no sabe bien a bien qué es el hurling). Pero hay algunos temas que hacen que ese pecho de gorrión explote y se abra todo su abanico de plumas coloridas, como es el caso de sus autores.

Irlanda es el país de habla inglesa con mayor producción de genios literarios per cápita, eso lo sabemos todos; lo que pocos saben (aunque ya es prácticamente un secreto a voces) es que esos mismos autores son algo así como guías de turistas en la capital irlandesa. En cada rincón de Dublín hay huevos de pascua literarios que te llevarán a algunos de los puntos más interesantes de la ciudad, si sigues los pasos de algunos de sus más destacados autores.

Jonathan Swift
El cuerpo del autor de Los viajes de Gulliver yace bajo una brillante placa dorada en el suelo de la Catedral de San Patricio, probablemente el sitio más famoso de la ciudad. La iglesia aún conserva el púlpito en el que el autor recitó su famoso sermón “On Sleeping in Church” como si se tratara de la alguna reliquia sagrada.

Bram Stoker

Lo encontrarás en la Biblioteca Marsh, la más antigua de Dublín (a un costado de la Catedral de San Patricio). Su bibliotecaria cuenta que Stoker solía visitar sus estantes a altas horas de la noche a consultar historias de terror, y asegura que en ese mismo lugar, específicamente en uno de los claustros de lectura (que están enrejados) le surgió la idea de escribir Drácula.

Oscar Wilde
Como el socialité que fue en vida, Wilde sigue pavoneándose en todos los rincones: podrás encontrarlo en su versión de bronce recostado en la esquina del Merrion Park, justo frente a la que fue su casa de la infancia; también hallarás citas memorables de su autoría garabateadas en las paredes de cafés. Y, como el eterno centro de la fiesta, arremolinados a su alrededor encontrarás algunos de los mejores sitios para visitar en Dublín: la National Gallery y la Science Gallery, por ejemplo.

James Joyce
Si te gusta la ininteligible literatura de Joyce, sentirás calientito en el corazón al visitar la Torre Martello, lugar que aparece en la primera escena de Ulises. Aunque si quieres tener una experiencia aún más irlandesa siguiendo los pasos de Joyce, ve a The Bailey y Davey Byrne’s, pubs que el autor solía frecuentar y donde probablemente rompió más de un vaso en alguna de sus épicas peleas (en las cuales, por cierto, solía salir a su defensa su amigo Ernest Hemingway).

Samuel Beckett
Como muchos de los autores mencionados en este texto, el dramaturgo realizó sus estudios en el Trinity College, donde podrás encontrar un teatro que lleva su nombre, y aprovechar para conocer esta monumental universidad. Si aún te quedan ganas, seguramente podrás encontrar allí mismo una puesta en escena de alguna de sus obras.

Carlota Rangel y su esposo, Ruy Feben, son otra clichetera pareja que está dando la vuelta alrededor del mundo. Sólo que ellos son mexicanos y escritores. Síguelos en su blog, senaleshumo.com, y en su Instagram, @las.senales.de.humo.

Carlota y Ruy