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Mensajes del más allá

  No es serio este cementerio, cantaba Mecano en uno de sus clásicos. En México, donde nada es serio, no […]

 

No es serio este cementerio, cantaba Mecano en uno de sus clásicos. En México, donde nada es serio, no había por qué esperar que la solemnidad invadiera los panteones. “Ahora sí me lloran, ¿verdad cabroncitos?”, es el mensaje que deja una jovencita inscrito eternamente como epitafio en su tumba en el Panteón Francés de la Ciudad de México.

Por supuesto, así como el humor negro recorre cementerios (vaya contexto tan adecuado, pues), también hay otro tipo de inscripciones, con mensajes menos irónicos, más sutiles, incluso con tramos prestados de poetas como Amado Nervo, para darle elocuentes puntos de luz a la oscuridad de estos lugares, como el Panteón Dolores, ese que en sí mismo podría ser una metrópolis completa.

Nuestra fotógrafa Cecilia Suárez se sumergió en estas casa de reposo eterno a hurgar entre las lápidas y capturar algunos epitafios, dignas muestras de que en este país la muerte es parte de la vida y la vida se funde con la muerte, casi sin distingos. Una muestra palpable de ese casi indefinible modo de ser mexicano.

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