Por la permanencia del Museo del Juguete Antiguo México

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Foto y texto: Cecilia Suárez

Entrar al Museo del Juguete Antiguo México (MUJAM) es un viaje surrealista lleno de sorpresas y nostalgia. Las vitrinas e instalaciones repletas de recuerdos hace imposible fijar la mirada en un solo objeto: infinidad de trenes de trenes con sus muchos recorridos por valles fantásticos sobre la alfombra de casa o cientos de muñecas que vieron mejores días y escucharon cómplices las confesiones de tantas niñas antes de dormir… Aquí los recuerdos se filtran por las pupilas, te llenan y se desbordan.

Una casona de la década de los sesenta en la colonia Doctores, en la Ciudad de México, que sirvió como refugio e inmigrantes japoneses, alberga hoy una de las colecciones de juguetes más grandes reunidos por un solo hombre. Roberto Shimizu Kaneto comenzó desde muy pequeño a guardar sus tesoros: cómics, juguetes, botellas, envolturas de chocolates, etc. Este hábito lo mantuvo a lo largo de su vida, aferrándose a objetos que le recordaran su niñez y a la cultura popular mexicana. Al día de hoy este coleccionista tiene más de 1 millón de piezas.

El proyecto del museo, que inició sus actividades en 2006, se ve en dificultades para subsistir y es posible que cierre sus puertas. Hasta ahora se ha financiado básicamente de dos maneras: del trabajo y los ahorros de la familia Shimizu y un apoyo económico que les otorgaba la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, que después de cinco años de trabajo conjunto decidió retirarles sin ninguna explicación. Algunos de los problemas más apremiantes son los trabajos de restauración y mantenimiento, además de mejorar las condiciones en las bodegas de almacenamiento pues la humedad está dañando las piezas.

Roberto Shimizu Yuichi, director creativo del museo e hijo del fundador, nos explica que la gran problemática radica en la conservación y la exhibición de la colección, que tiene alrededor de unos 60 años. Distribuidas en siete salas, se presentan más de 50,000 piezas, que no representan ni el cinco por ciento del total de la colección. Roberto, un entusiasta arquitecto, nos comparte que su deseo sería exhibir al menos la mitad de la colección y darle un justo mantenimiento y difusión; y que aunque han recibido buenas propuestas del extranjero para resguardar la colección a ellos les gustaría permanecer en territorio mexicano.

Con un enfoque local y social, el MUJAM, en el corazón de una colonia conflictiva, es uno de los pocos museos que da servicio a otros barrios vulnerables como la Obrera y la Buenos Aires. “La única manera de combatir la violencia y desigualdad que vivimos es a través de la educación y la cultura, que te forman un criterio y te dan una conciencia histórica. Eso mismo es lo que hacen los museos”, manifiesta Roberto Jr.

A su vez, el MUJAM es un semillero para coleccionistas y artistas emergentes que han usado el museo como plataforma. Han desfilado bandas, artistas, performanceros, campeones de yo-yo y hula-hula, además de infinidad de talleres que se han impartido en sus instalaciones de una amplia variedad de disciplinas. Cuentan también con un centro de estudios, una biblioteca y residencias para artistas.

El niño que llevamos dentro

Muchos de los juguete mexicanos expuestos son de las décadas de los 70, 80 y 90, años en los que México fabricó sus propios juguetes y vivieron grandes jugueterías como: Lily Lady, Apache, Cipsa, Jugarama y Mi Alegría; algunas aún vivas actualmente.

Roberto Jr. aspira a que este sea un museo vivo, cercano a la gente; por eso tratan de exhibir las piezas como se verían si un niño estuviera jugando, creando escenarios lúdicos y fantásticos. El museo no tiene fichas técnicas porque piensa que cada espectador irá armando las suyas con sus propias historias. Sus juguetes favoritos forman parte de la colección: un muñeco de Cantinflas barrendero con el que dormía y un balón de futbol que cosió su abuela y con el que rompieron muchos vidrios de la casa de sus padres; juguetes sencillos que hicieron su infancia sumamente feliz, que es en sí la esencia de este proyecto.

Hasta el 15 de julio puedes disfrutar de la exposición temporal: “El mundo de Barbie y sus amigas”.

Foto: Cortesía del MUJAM

Foto: Cortesía de el MUJAM

¿Cómo ayudar?
 Hay varias maneras medidas que se pueden tomar para que este museo sui géneris permanezca.

  • Cualquier empresa o fundación, nacional o internacional, puede donar sus impuestos al museo.
  • Difundir en redes sociales la crisis la que atraviesa para crear conciencia. Facebook (@museodeljuguetemx) y Twitter (@museodeljuguete).
  • Hacer voluntariado, servicio social o prácticas profesionales en el MUJAM.
  • Dona tu talento al museo: imparte un taller o preséntate con tu banda o colectivo.

Dirección: Dr.Olvera #15 Col. Doctores CP. 06720
A dos cuadras del metro Obrera.
Teléfono: 55882100