Por qué los “comediantes” le están ganando la carrera a los periodistas

Samantha Bee

Stephen Colbert

John Oliver HBO

Tina Fey

Seth Meyers

SNL

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por Fernanda Diez de Sollano

Samantha Bee, John Oliver, Stephen Colbert, Seth Meyers, Trevor Noah, el elenco de Saturday Night Live y Tina Fey son comediantes que están jugando un papel fundamental en cómo hablamos de política, incluso mejor que los periodistas “serios”. Ellos han sabido utilizar sátira y comedia como herramientas periodísticas primarias, porque han reconocido algo que al periodismo tradicional le falta: cero pudor a la narrativa ridícula, sarcasmo como respuesta natural ante las estupideces del mundo e ironía hacia las (tantas) cosas que no tienen sentido.

Los efectos de la sátira en el cerebro

Sophia McClennen, directora adjunta de la Escuela de Relaciones Internacionales de Penn State, ha escrito un par de libros acerca de cómo la sátira política nos convierte en consumidores más astutos de noticias. Argumenta que la sátira ha sabido dar una mejor cobertura de la política (o por lo menos de lo absurdo que llega a ser una figura caricaturesca como Donald Trump), porque los periodistas “solemnes” no saben detectar las ridiculeces. Mientras que los comediantes saben burlarse de lo que evidentemente está mal, los periodistas pueden dedicar segmentos enteros y debates discutiendo temas sin fondo o relevancia (aunque la mayoría de las veces creen que sí la tienen).

No es que este tipo de cobertura esté mal: es sólo que los periodistas parecen estar tomándoselo demasiado en serio. Y el problema con esto es que los reportes de noticias pasivos pueden llevar a que los lectores no sepan identificar la verdad. Es decir, la sátira entrena al cerebro a ser escéptico, más crítico, a pensar profundamente lo que dicen los políticos y cuestionarlo. Mientras los reportes periodísticos tradicionales te dicen qué opinión es la correcta, la sátira y la comedia hacen que formes la tuya. El cerebro funciona mejor cuando se hace un esfuerzo por entender la crítica satírica y a leer con mayor certeza entre líneas.

Promover el pensamiento racional

Al final, los comediantes están a favor de un pensamiento racional. La sátira depende del pensamiento crítico, de estar en defensa de la razón. Pero para que realmente funcione, no debe tratar de ser chistosa, sino señalar lo ridículo y lo absurdo. Ésta no debería de ser una función exclusiva de los comediantes, sino volverse pan cotidiano de un buen trabajo de periodismo, que implica cubrir todas las facetas de una historia y desenmascarar la verdad, como lo hace con una contundencia casi inequiparable el inglés John Oliver, rey de la sátira cobijada por un ejercicio incesante de periodismo de investigación:

Política entretenida

Por primera vez podemos decir que la política puede ser entretenida. Utilizar la burla y la comedia como herramienta periodística está cambiando el lenguaje en el que hablamos de política, una forma de comunicación muy importante, en especial para los millennials. Si bien hay antecedentes en el teatro de carpa, popular en México en décadas pasadas, se está generando un mayor interés en temas políticos gracias a que es más fácil y comprensible el lenguaje de los comediantes. El relato fluye. Los periodistas tienden a ser monótonos, serios y solemnes, como si en ese triunvirato radicara su prestigio en el oficio. La realidad es que eso repercute en menor atención.

En la generación de la inmediatez, algunas cadenas de noticias se están quedando atrás ante las necesidades de su público. Los canales de noticias de 24 horas tienen que llenar el tiempo aire, lo que conlleva que se le dedique demasiado tiempo a noticias sin importancia, o que se prolongue la discusión en torno a temas que no son de interés público. En cambio, los shows satíricos son cortos y al grano, por lo que están prácticamente obligados a mostrar los temas con profundidad de una forma más rápida. Se trata de simplificar y conmover. Y no, no se trata de fabricar memes.

La sátira en las redes sociales

La comedia y la sátira están propagándose principalmente por medio de las redes sociales. Los shows de comedia cuentan con videos cortos que puedes ver en cualquier plataforma social, los tuits generan temas de discusión a nivel mundial y YouTube tiene canales de comediantes que se dedican a hablar de política. Es un tipo de “activismo” en el que la gente participa de los temas que le interesan y se vuelven parte de la discusión.

La comedia como forma de periodismo se ha adaptado a las necesidades e intereses de las generaciones actuales. Gracias a eso, están teniendo un mayor alcance e impacto, y de forma más rápida que el periodismo tradicional. Quizá lo que hace Chumel Torres con su Pulso de la República podría ser un buen ejemplo en México, aunque la premisa de sátira derivada del periodismo de investigación dista de cumplirse, dado que tiende más al chiste por el chiste, más que a un análisis crítico-satírico de lo que acontece.

Las redes sociales —aunque a veces sean consideradas banales y poco profundas, lo que simplemente confirma que buena parte de la gente lo es— cambian la forma en que la gente piensa. Hoy día, quien quiere tener un impacto político, empieza por ahí.

Al final de cuentas, la sátira no provoca que te decepciones si no hay de que decepcionarse. Si el gobierno o los medios de comunicación no fueran decepcionantes, no habría sobre qué ser satírico. Los comediantes están revolucionando los medios de comunicación. Han sabido responder a las evoluciones del lenguaje, a las preocupaciones de la gente, a la promoción de un pensamiento crítico. Y de eso se trata el periodismo: de acercar al público a la realidad, tan preocupante como ésta sea.