Tres días baratos en Londres (aunque parezca imposible)

Shoreditch

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por Carlota Rangel y Ruy Feben

No: aunque el título parezca indicar lo contrario, esta no es una nota de El Deforma. Sí es posible pasar tres días en la capital británica sin gastar una extremidad y media. Para ello, por supuesto, es necesario prepararse: olvidarse de ciertas visitas que parecen glamurosas, pero son en realidad innecesarias (como el London Eye o ese local que vende solamente cereales a precio de trufas bebés); estar dispuesto a ir más allá del Londres que reclama que compres dos o tres cosas con la Union Jack. Además de este básico sentido común (que a nosotros los rotos se nos da de manera natural), antes de hablar de tres mágicas jornadas londinenses sin mayores gastos, hay que asumir que hay cosas en las que no podrás gastar mucho menos:

– El transporte en Londres es caro. El single journey en el Underground puede llegar a costarte nada menos que 4.9 libras (unos 125 pesitos), de modo que la mejor manera de ahorrar en este aspecto es planeando muy bien tus rutas diarias, para que dos viajes, uno de ida y otro de vuelta, te sean suficientes. También conviene comprar una Oyster Card, que es la tarjeta universal de transporte público; con ella, los trayectos cuestan menos (un single ride en metro cuesta hasta la mitad). Considera que tendrás que pagar cinco libras por la tarjeta, y luego tendrás que irle metiendo dinero antes de hacer los viajes. Ojo: el pase de una semana para todo el sistema de transporte cuesta poco más de 60 libras, de modo que adquiérelo solamente si estarás utilizando mucho transporte público. Más información sobre la red de transporte, aquí.

– No siempre es lo más cómodo, pero intenta hospedarte en un lugar que incluya desayuno o que te permita preparar allí mismo tus desayunos y algún lunch o cena; así podrás hacer dos comidas al día en “casa”, por una mínima fracción de lo que gastarías en la calle. Correcto: estas opciones casi nunca serán hoteles. Serán más bien hospedajes de Airbnb u hostales, los cuales serán considerablemente más baratos que un hotel en toda forma. Ahí podrás ahorrar, fácilmente, la mitad de lo que gastarías viajando como catrín.

Una vez aclarados estos dos puntos (que repetimos para que no quede huella: planear cada jornada para optimizar los viajes en transporte público y hacer dos comidas del día en casa), vamos con los tours ideales de cada día. Son prácticamente gratuitos. En serio.

Día 1

Por la mañana: Tate Modern

Una de las enormes ventajas que tiene Londres para quienes no quieren gastar mucho es que los mejores museos son gratis; los más grandes, al menos. De modo que son una buena manera de aprovechar la primera mañana. Lo obvio a decir del Tate Modern es que tiene una enorme colección de arte moderno y contemporáneo, que navega entre los Dalís y los Rothkos, los Picassos y los Meireles. Pero, además del acervo artístico, el Tate regala una de las mejores vistas de la ciudad: punto ideal para la selfi, si eres modernillo, o para la contemplación distópica, si no lo eres tanto.

La comida: Marie’s Café

De los manjares británicos se dicen muchas cosas, casi todas ellas malas; por fortuna, la capital británica se ha visto enormemente beneficiada en ese sentido por los muchos inmigrantes que en ella residen. Si caminas 15 minutos hacia el suroeste del Tate, podrás corroborar esto en el café de Marie, viva evidencia de el curry todo lo mejora. Es lo que en México llamaríamos una fonda: no más de doce mesitas por las que circulan veloces platos de arroz con guisos tailandeses, servidos sencilla pero deliciosamente, y, lo mejor: siete libras por un curry verde bien servido.

Por la tarde: Teatro en el Globe

Para digerir el curry, camina de vuelta al este; puedes ir más allá de la zona del Millenium Bridge para cruzar por el London Bridge. No te alejes mucho, porque esta caminata es el preámbulo para el número principal de la tarde: una obra de teatro en el Globe. Para los distraídos, el Globe es el teatro que, allá en el siglo XVII, utilizaba William Shakespeare para montar sus obras. Hoy la construcción no es la misma que aquel entonces (el teatro se quemó dos veces desde que el bardo inglés lo ocupara), pero la ubicación y la edificación, sí. También son iguales las obras que se representan, casi todas ellas reinterpretaciones de los clásicos shakespearianos. La mejor parte: por sólo cinco libras, puedes ver buen teatro al estilo de la era isabelina: en medio de una plancha a la intemperie.

 

Día 2

Por la mañana: Shoreditch (East London Street Art)

¿Qué mejor manera de empezar el día que con un graffiti de Banksy? Bien: en la mañana del día dos, ve a la parte este de la ciudad, hasta ese barrio multicolor, multicultural, multifacético y multimulti llamado Shoreditch. Camina por el barrio y sus galerías, y ve cazando las piezas de los famosos artistas callejeros que han emergido de este barrio.

Para comer: Brick Lane Beigel Bake

Este localito es legendario porque lleva décadas puesto, abre las 24 horas del día, y es atendido por una familia judía que parece de caricatura: desparpajados y cálidos, te arrojan tu pedido de lado a lado del mostrador pero te dicen “honey”. Sus emparedados, rellenos de salmón o de queso crema (hecho en casa, igual que los panes), o de los dos, o de pastrami, o de veinte cosas distintas, pueden conseguirse a partir de dos libras. Que no te engañe el precio: son deliciosos, llenadores, y tan alegres como los feligreses que se congregan ahí (no necesariamente ebrios).

Por la tarde: la zona Barbican (Museum of London o Barbican Centre)

Como te comiste tres bagels, al menos, tendrás ganas de caminar. Ve al oeste hasta llegar a ese enorme conjunto de edificios llamado Barbican Center. Estás frente a uno de los centros culturales más grandes de Inglaterra, de modo que puedes buscar algo que ver: una película, una obra de teatro, una exposición. Algunas son gratuitas, otras no; puedes, en todo caso, echarte ahí un café y caminar unos minutos al Museum of London, para aprender de la historia de la ciudad, desde su remoto pasado geológico hasta hoy. Es una visita sorprendentemente gratificante.

 

Día 3

Por la mañana: British Museum

Sí, es un cliché. Sí, es uno-de-esos-museotes-europeos. Sí, es un cínico despliegue de poder cultural, en el que una potencia conquistadora le restriega al mundo el saqueo que ha perpetrado a lo largo de los siglos. Sí. Pero es hermoso: la piedra Rosetta; una cabezota de la isla de Pascua; esculturas del Partenón; decenas de sarcófagos; arte de todas las culturas antiguas; horas y horas de invaluables piezas históricas… gratis.

Para comer: Bibimbap

No eres Inglaterra como para desplegar tus dotes de conquistador, cierto, pero sí puedes, al menos, disfrutar un buen plato de bibimbap (cama de arroz, vegetales y carne encima; puro bouquet coreano) como gran conocedor de mundo. Los que sirven en este local discreto pero juguetón del barrio más posh de Londres (este dato es por confirmar, claro) vienen bien puestos, para solventar una mañana viajando por la antigüedad. Y por menos de nueve libras, es además un éxito monetario.

Por la tarde: Picadilly Circus y Trafalgar Square

Estos dos son los centros gravitacionales de Londres: harta gente, harto ruido (auditivo y visual), hartos camiones de dos pisos, harta cosa que harta, sí. Pero es un espectáculo artificial típicamente londinense al que hay que dedicarle tiempo. Meterse en las tiendas de Lego o de M&Ms; ir a la librería Waterstones para ver cómo se siente una librería de cinco pisos; coquetear con las marquesinas de los teatros; cachar algún espectáculo callejero: vivir Londres que, más allá de cualquier mito, sí es una ciudad que puede aprehenderse a precios moderados.

 

Costo total (sin hospedaje ni vuelo):

– Día 1: 12 libras

– Día 2: 6 libras (considerando tres bagels) más costo de la actividad en Barbican Center

– Día 3: 9 libras

– Total: 27 libras

– Total más transporte (20 libras) y súper (15 libras): 62 libras

Ruy Feben y Carlota Rangel son otra clichetera pareja que está dando la vuelta alrededor del mundo. Sólo que ellos son mexicanos y escritores. Síguelos en su blog, senaleshumo.com, y en su Instagram, @las.senales.de.humo.