Tres tendencias digitales que quizá no vean 2018

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por Julia Santibáñez @danioska

Quizá haya que empezar a preparar el ataúd y las coronas de flores para estas tendencias digitales que tienen muchas posibilidades de morir en este año según el sitio Mashable, referencia inevitable en estos asuntos, y 25 expertos entrevistados por BrandDrivenDigital. Lo que es lo mismo, probablemente conviene ir ensayando las golondrinas.

  1. Las imágenes de banco

Tanto las fotos como los videos que se alquilan en bancos en línea, como GettyImages, han visto un decrecimiento en su demanda. Esto se debe principalmente al hecho de que su carácter genérico, impostado y hasta cierto punto frío provoca poca conexión emocional. Y es que se sienten, sin lugar a dudas, posadas. Por ejemplo, si uno teclea “emprendedor” en algún banco de imágenes, de inmediato aparecen imágenes de hombres y mujeres mirando a la distancia en sus pequeños negocios, como soñando con el futuro atronadoramente exitoso de su compañía. ¿Y las juntas de trabajo, el insomnio, las visitas al banco para pedir créditos? Resulta difícil creer en esa visión azucarada del mundo.

Como las empresas grandes y chicas saben que ese tipo de fotos no conectan, cada vez invierten más presupuesto en imágenes personalizadas, que crean identidad de marca, generan engagement y aumentan el número de clics, “Me gusta” y “Compartir”. Además, una tendencia que viene fuerte son los Cinemagraphs, es decir, mezcla de foto y GIF: en una imagen fija hay uno o dos elementos que se mueven. Tienen la enorme ventaja de no pesar tanto como un video, lo que las vuelve muy convenientes si se trata de optimizar un sitio (¿quién no lo está buscando?). Al mismo tiempo son mucho más atractivas que una foto estática.

  1. Twitter

Jack Dorsey, fundador y CEO de Twitter, tiene el sueño intranquilo. Datos de la Bolsa de Valores de Nueva York muestran que el valor de sus acciones no deja de caer. Además, rumores han ido y venido sobre una posible compra por parte de AT&T, Disney y hasta Apple, pero no se ha vendido, lo que puede deberse a que no resulta una apuesta interesante. Encima varios de sus principales ejecutivos se han ido, con lo que Dorsey tiene varios huecos de alto nivel por llenar.

Por otro lado, pareciera increíble pero Donald Trump es uno de los mayores dolores de cabeza de la organización. Según Nick Bilton, de Vanity Fair, cantidad de periodistas y celebridades han castigado a la plataforma por facilitar la victoria electoral de Trump y también por mostrarse indiferente ante los cotidianos trolleos, como el que sufrió hace días la cantante británica Lily Allen. Y aunque algunos suponen que el personaje naranja podría dar una bocanada de oxígeno a la empresa de Silicon Valley a través tanto de fans como de adversarios, resulta improbable que millones de personas abran una cuenta sólo para seguirlo o criticarlo. Es cierto que el constante tuiteo de Trump (y los comentarios que recibe, a favor y en contra) hacen pensar que la plataforma es relevante. Pero como dice Bilton: si la relevancia fuera sinónimo del éxito de una empresa, las acciones de Twitter valdrían 50 veces más. Por el contrario, todo indica que su valor seguirá cayendo sin parar.

  1. Los contenidos falsos

Según Mashable, que a su vez cita un estudio de la Agencia de Inteligencia de Mercado Mintel, en Estados Unidos aproximadamente 70% de los cibernautas consulta comentarios en línea antes de hacer una compra. Eso ha hecho crecer desproporcionadamente el negocio de producir recomendaciones falsas para empresas y productos. Sin embargo, desde 2015 Amazon demanda a compañías que las publican. Asimismo, los usuarios son cada vez más sensibles a detectarlos, lo que da una pésima imagen a las marcas que los emplean. Conforme dejen de funcionar, las compañías dejarán de pagar por ellos.

Por otro lado, según varios expertos consultados por el sitio BrandDrivenDigital, los contenidos sólidos y específicos seguirán a la delantera. En particular van a ser fundamentales en cuatro formatos: 1. en forma de guiones de videos o behind-the-scenes de tipo periodístico que causen un impacto en las audiencias; 2. como un medio eficaz para establecer diálogo con usuarios en redes sociales (en contraposición a los bots); 3. bajo la apariencia de native content, contenido nativo o no-intrusivo, que se inserta en un sitio o plataforma y sigue los lineamientos editoriales del mismo; 4. como información útil y no invasiva ofrecida a los usuarios través de plataformas como Facebook, Google o LinkedIn.

En diciembre veremos qué fue de estas tres tendencias, si siguen dando patadas de ahogado o de plano pasaron a mejor vida.